Trinidad y Tobago | Foto: archivo.

El caso de Cecilia Jiménez, natural de Diarukabanoko, región selvática del Delta del Orinoco, sigue conmoviendo a los habitantes del Bajo Delta. Está desparecida desde marzo del año 2018, tras su viaje a Trinidad y Tobago con algunas personas de la mencionada isla.

Acerca de su paradero se sabe muy poco. Quienes viajaron con ella tampoco ofrecen detalles sobre la joven que con apenas 16 años de edad, ya estaba embarazada. Iba dar a luz en septiembre de 2018.

Su concubino, un hombre trinitario que se hacía llamar Carlos, convivió con la ahora desaparecida y viajó con ella en tres ocasiones a Trinidad. En una cuarta oportunidad terminó en un viaje sin retorno para la adolescente.

Carlos volvió a Diarukabanoko, y desde entonces sigue llevando una vida de festines y bebidas.  Suele viajar a su natal isla por “viaje de negocios”.

Los indígenas de la zona han advertido que por sus territorios han incursionado varios grupos de civiles provenientes de Trinidad y Tobago, porque así lo habrían asegurado estos mismos hombres, quienes, una vez en las comunidades aborígenes,  entablan una relación amorosa con las chicas indígenas, para supuestamente cometer acciones ilícitas.

Aunque sus familiares afirman no saber nada de Cecilia Jiménez,  se enteraron, entre las versiones que han llegado a recabar, que la joven warao habría sido detenida y acusada por posesión de armas y dólares en efectivo que no pudo justificar, siendo hallada en la misma casa de su compañero de vida con quien tuvo una relación sentimental en Diarakabanoko, Delta Amacuro, Venezuela.

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