Las ingentes lluvias y la fertilidad de la zona tórrida, parecen ser parte de las razones que han llevado a que el monte crezca en forma desmesurada en el cementerio nuevo de la capital deltana, dificultando el tránsito de los deudos.

A ello se suman las dificultades obvias para obtener el combustible que haga funcionar las maquinitas, y las prioridades de la entidad municipal que pasan en este momento por la limpieza de drenajes, evitando que se desborden las aguas y aneguen las calles.

Las gráficas son evidentes y dan cuenta de la altura del cerco vegetal que rodea y recubre las tumbas.

Un gentil lector nos envió la imagen de manera que le hagamos un llamado a la entidad responsable para que tome cartas en el asunto, algo que esperamos haga pronto.

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