A Freddy Jesús Rivero Bermúdez (28), el joven mecánico asesinado el día domingo en horas de la madrugada, en la avenida Guasina diagonal a Corpoelec, las primeras personas en brindarle los primeros auxilios, cuatro supuestos amigos de la infancia, lo que hicieron fue robarle el celular, la cartera y unos 3.000 bolívares.

Al ser interpelados en la sala de investigaciones del Cicpc, para despejar cualquier sospecha que los vinculara con el homicidio, asumieron que su verdadera intención fue apropiarse de los objetos de valor que hubiera en el lugar.

La “acción solidaria” los puso en la mira de los pesquisas al contaminar la escena del crimen, y ser los primeros que los transeúntes y vecinos del sector vieran en compañía de la víctima.

Su osadía les ocasionó la detención y previsible sanción penal, a cargo del Ministerio Publico.

La voz del pueblo es la voz de Dios, y tanta gentileza y presteza en brindar “atención paramédica” a pesar de tratarse de un hecho de sangre y las implicaciones que ello podría traerles, condujo a que más de un observador rumorara “estos se traen algo entre manos”. Y así fue.

 

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