Imagen de referencia | Foto: archivo.

“Quedas soberanamente limpio”, fue lo que dijo entre risas un consultado a propósito de comer en un restaurante “barato” de Tucupita.

El almuerzo más barato tiene un valor económico de 300 Bs S, lo que antes era 30 millones de bolívares. Esto sin contar con las bebidas, con la que el desembolso puede llegar a unos 100 soberanos más.

Solo con una comida se gastaría lo que se ha pagado del 25% del total del nuevo sueldo mínimo en Venezuela.

Pero se habla del plato más económico. El gasto es mayor si se piensa  en el menú internacional, que alcanza los 500 y 1000 soberanos, solo para una persona.

La mayoría de los restaurantes del centro de Tucupita se muestran vacíos aun cuando corresponde pago.

Unos 20 mil trabajadores dependen de las nóminas de la gobernación de Delta Amacuro y de la alcaldía de Tucupita. La mayoría depende de los entes del sector gubernamental. Tras cada pago, solía haber una importante cantidad de gente haciendo compras, pero desde hace cinco años, todo ha cambiado.

Las colas son para adquirir la poca comida con precio regulado que aún hay en algunos automercados.  Por otro lado, los sitios de expedios de alimentos ya cocidos  están sin comensales. Esta realidad obliga a que los restaurantes cierren sus puertas temprano.

Comer en la calle, en un restaurante, es un lujo para el deltano que ya de por sí debe lidiar con una inflación económica que se devora el nuevo salario mínimo.

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