La asamblea de comerciantes deltanos realizada en horas de la noche del martes 6 de agosto, en el salón de reuniones del hotel Tucupita Suites, tuvo un resultado contundente: cerrar las puertas de los establecimientos el venidero lunes 12 de agosto, de 8 am a 6 pm.

La que fuera una posibilidad, se concretó tras la decisión de la alcaldía capital y el concejo municipal de Tucupita, de fijar porcentajes a tributar por concepto de ejercicio de actividades económicas, que en la categoría inferior de la tabla representan un 150% por encima de la propuesta base de los comerciantes, aumentando progresivamente en cada categoría hasta llegar a un 600%.

La decisión se toma cuando está a punto de vencerse el plazo fijado por la alcaldesa Loa Tamaronis, de 20 días desde que se produjera el primer cierre de los comerciantes y el encuentro entre autoridades municipales y representantes de la Cámara de Comercio deltana en el despacho de la alcaldesa, para cancelar los tributos vencidos.

Se impuso la tesis de los denominados radicales, quienes proponían un cierre de 24 horas desde un primer momento y no las dos horas que finalmente permanecieron cerradas las santamarías.

Se desconoce la posición oficial de la alcaldesa y las acciones que pueda tomar luego de este nuevo pulso, ya que no se tiene claridad sobre las sanciones que contempla la normativa existente en caso de que los comerciantes no cancelen los porcentajes fijados por el municipio de aquí en adelante, ni los correspondientes al tiempo transcurrido desde enero hasta el presente.

Es curioso que se repitan los desencuentros entre las autoridades y el comercio, al inicio de una gestión municipal, algo que ocurriera con Alexis González, quien removió los kioscos ubicados en el paseo malecón Manamo, para trasladar los puestos de comida rápida a un minimercado cerca de las Juas Juas, que nunca funcionó; tuvo la pretensión de establecer corredores viales en el casco central de la ciudad, sin lograr realmente activarlos; y mantuvo una pelea casi callejera por todo lo que se dijo e hizo con los integrantes de la cooperativa de transporte Charly Express, que lo acompañó hasta el final de su gestión, sin moverlos del sitio; diatribas todas que no condujeron a ningún resultado favorable, ni tuvieron efecto alguno sobre la calidad de vida de los tucupitenses.

¿Será ese el destino de la alcaldesa? ¿Amargarse la vida y amargársela a los comerciantes desde el inicio de su gestión? ¿Emprender una disputa sin fin? ¿Cederá ahora para ganar terreno después? ¿Buscará otras vías para inyectar recursos al erario público? ¿Qué dice la gobernadora sobre esto?

Son muchas las preguntas y de momento, ninguna la respuesta. La historia nos dice que si algo no se pudo ni se podrá, es doblegar al comercio. Para muestra la URSS y los países del bloque comunista, hoy llenos de mall’s, mayoristas y minoristas, centros empresariales y tiendas, lección que conviene aprender.

 

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