Cristopher Márquez / Tanetanae.com.

Cristopher Márquez es un joven de 20 años de edad que está cursando el último trimestre del PNF en contaduría pública en la UTD “Francisco Tamayo” de Tucupita. Va a clases con apenas 2 mil Bs,  un monto suficiente para pagar el pasaje del transporte público.

Márquez recibió su título de bachiller en el año 2015, luego de haber egresado del liceo Dionisio López Orihuela en la capital deltana. En los últimos cuatro años solo se ha enfocado en culminar sus estudios, aunque no ha sido nada fácil en la Venezuela en crisis.

Con solo 2 mil bolívares en sus bolsillos, sale de su casa  que está en el sector Paloma de Tucupita a las 6:00 de la mañana, para poder tomar un autobús y llegar al centro. Luego  tiene que caminar hasta por 30 minutos para llegar a la UTD Francisco Tamayo; un largo recorrido al que asegura no acostumbrarse.

El joven universitario paga mil bolívares para ir hasta el centro de Tucupita, y mil Bs más, para retornar a su hogar.  No cuenta con más recursos monetarios durante el día. Es todo lo que sus padres pueden colaborarles.

“Mi mamá trabaja como costurera y mi papá repara máquinas para coser, así es que ellos pueden pagarme el pasaje todos los días. De lunes a jueves”, relató Márquez, mientras acababa de caminar por 30 minutos para llegar a la parada de autobús.

A Cristopher solo le falta un trimestre académico para graduarse de licenciado, es un lapso corto, pero él lo ve muy difícil porque carece de recursos, ya que hay veces que no puede comer bien.

Vive junto a sus padres y 5 de sus nueve hermanos. Por la crisis venezolana, tienen que aguardar por los combos de comida de los Clap, por lo barato que resulta.

“Yo no trabajo, mis padres quieren que me gradúe y se están esforzando por mí, si fuera por mí, viendo cómo está la situación, ya hubiese abandonado”, asegura el joven estudiante.

Son muchos los cursantes deltanos que se ven acorralados por la crisis del país petrolero. La mayoría desertan y otro grupo más reducido, deciden culminar. Ambas decisiones son respetables en un país donde todos luchan para al menos comer.

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