Los alrededores del mercado municipal de Tucupita y del miniterminal, quedaron desolados rápidamente.

Todos corrían despavoridos por las calles de Tucupita el martes (15-1-19) por la tarde. Nadie sabía lo que ocurría realmente, cada quien acompañaba a los que se alejaban de un sector más céntrico de la capital deltana. Los comerciantes actuaron como lo que ahora para ellos supone un instinto: “viene un saqueo”, pese a que no lo confirmaban así.

Los grupos de WhatsApp con poca credibilidad dejaron correr cualquier tipo de información, que nadie había verificado. Todos apuntaron  a una redada de saqueo en Tucupita por parte de los revendedores informales.

Eran las cinco de la tarde cuando el rumor se regó  como polvareda. Sonaron bajar las santamarías por doquier. Los pequeños empresarios se asomaron desde pequeñas rejas, como esperando el ataque, uno como el que ya han tenido que lidiar varias veces en la capital deltana.

  • Se escucharon unos disparos, todos salieron corriendo de allí, ¿y dónde estabas tú chama?,  le dijo una joven morena a su compañera, quien le respondió.
  • ¡Cálmate, chica, ya uno no puede ni verse con el jevo!

Toda la conversación transcurrió como en medio de un terremoto, y en cuestión de segundos.

Pero un revendedor se mostró tranquilo en la calle Mariño. Unos paquetes de harina, azúcar, lo acompañaban, mientras varias personas correteaban a su alrededor. Él solo quería vender.

Al fondo de la calle Tucupita, en la intersección con la vía Dalla Costa, se aglomeraron un grupo de gente, unas, estacionadas con sus motos, pero otras, paradas. Relataban sobre lo ocurrido.

  • No, fueron cinco, won. Bueno, yo escuché cinco.
  • Naguará, tas inventando, yo escuché más, mínimo está pegado, dialogaron unos motorizados con chaleco naranja.

Cerca ya se lograba ver chispas de sangre… Finalmente el charco.

Pero hubo deltanos que observaban ininterrumpidamente hacia el caño Tucupita. Parecían encantadas, pero tristes a la vez.

Minutos antes un hombre que supuestamente atracaba se enfrentó a una comisión de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y recibió al menos cinco disparos. El presunto culpable intentaba cometer un asalto, pero fue advertido por los funcionarios de las fuerzas de seguridad.

El implicado habría usado un arma de fuego con la que presuntamente  combatió contra los oficiales , pero finalmente decidió lanzarla hasta el caño Tucupita, una vez herido.

Con cinco disparos en su humanidad, fue abordado en una patrulla de la Policía Nacional Bolivariana y trasladado hasta el hospital Dr. Luis Razetti de Tucupita.

Son las 5: 49 minutos de la tarde del martes 15 de enero, del año 2019. Aún no se sabe nada de él.

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