Los representantes de la línea aérea del estado venezolano, Conviasa, ya están en Tucupita.

En horas de la tarde de este sábado sostuvieron una reunión con representantes del ejecutivo regional para fijar la agenda y características de los vuelos, que arrancan el lunes.

En principio no vendrán los aviones de largo alcance, importante volumen de carga y elevada capacidad para transportar pasajeros, como se tenía estimado, debido a algunas carencias del aeropuerto como la ausencia de la cinta transportadora para atender la demanda que supondría brindar comodidades y condiciones de seguridad optimas a mas de 100 pasajeros por jornada, Conviasa tiene previsto arrancar con un modesto jet de 12 plazas habilitado para transportar equipaje de mano.

Extraoficialmente se pudo conocer que la ruta inicial será Tucupita-Maturín-Porlamar los días lunes, incorporando Maiquetía los jueves.

Este lunes sobre las 9 am, una hora antes de que arranque el primer vuelo, directivos de la aerolínea ofrecerán una rueda de prensa ofreciendo detalles sobre lo que será la operatividad comercial de la línea aérea en suelo deltano en los próximos meses.

La promesa de materializar los vuelos luego de un parón de por lo menos tres años, se va cumpliendo antes de lo previsto. Sin colmar las expectativas de los deltanos, será la apertura a una posibilidad cierta de incorporar aeronaves de mayor tamaño y vuelos frecuentes en la medida en que hagamos uso de ese tipo de transporte.

El hecho de que sea Conviasa, una entidad pública, y no otra empresa del sector, brinda mayores esperanzas de que se sostengan por largo tiempo las operaciones, está fresca en la memoria la experiencia fallida de Albatros Airlines, una compañía con respaldo del gobierno que apenas superó el periodo de prueba necesario para instituirse como operadora habitual y gozar de la permisologia necesaria, abandonó sin mayores explicaciones la ruta.

Este lunes comienza por enésima vez la historia de los vuelos más irregulares del país, una trayectoria de más de ocho décadas signada por la alternancia entre las sucesivas reinauguraciones del aeropuerto, la apertura y cierre por largos espacios de tiempo de la ruta comercial deltana, y la sustitución de una línea por otra, casi todas gobierneras, en el afán de sostener los vuelos en una zona geográfica distante como pocas en un país centralista de la región central, representada por la capital Caracas y sus alrededores. El alto gobierno nos queda lejos.

Que este nuevo matrimonio, en esta oportunidad con Conviasa, dure para siempre.

 

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