El consumo eléctrico se disparó en Venezuela, en días recientes, alcanzando picos históricos.

Es parte de la tragedia debido al coronavirus. La permanencia en casa hace que el consumo se eleve exponencialmente.

La situación genera consecuencias de alto riesgo, se produce sobrecarga en las subestaciones del país, acelerando su recalentamiento, lo que inevitablemente ocasionará fallas en el servicio.

La interrupción en el suministro de energía, añadirá más problemas a los que ya existen, por tanto, se hace un llamado a la conciencia pública para que evite derrochar un bien tan preciado.

Hacer un uso razonable del servicio, evitará serias consecuencias y permitirá que hays mayor confort en el hogar.

La prudencia se convierte en un imperativo de ley, nada cuesta apagar los bombillos que no se está usando, un aire que no se esté empleando o el televisor adicional.

Una modificación temporal de los hábitos y el uso racional de los equipos, hará que mantengamos la electricidad, ahora que tanto la necesitamos.

El reto no es únicamente quedarse en casa, es establecer reglas y condiciones basadas en la precaución, la prevención y la conciencia, demostrando que somos una gran nación.

 

 

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