Foto: José Gregorio Ruiz.

Una gran cantidad de personas está sin agua en Tucupita desde hace un mes. Desde entonces han tenido que sortear todas las iniciativas posibles para afrontar el problema. Las autoridades oficiales de la región habían callado a propósito de la carencia hasta el pasado miércoles 5 de diciembre, cuando la misma Lizeta Hernández, gobernadora del estado Delta Amacuro, explicó a qué se debía la falla del servicio.

Los deltanos afectados han tenido que depender del agua que desprende sus aires acondicionados, suplicar por un camión cisterna para su sector, hasta tener que cargar  agua desde el  caño Manamo cruzando por la peligrosa carretera nacional de Tucupita.

Hasta el pasado miércoles 5 de diciembre se desconocían las razones de la falta de agua en la localidad que alberga a más de 80 mil personas. La mandataria deltana finalmente informó que cuatro bombas tuvieron que ser desincorporadas porque presentaron averías. Hasta ahora no habían podido ser sustituidas por razones  oficialmente desconocidas.

Según Lizeta Hernández, los camiones cisternas cargados de agua han estado distribuyendo  incesantemente entre las comunidades afectadas, pero no se sabe cuánto más podría permanecer la traba social.

“Los camiones cisternas no paran ni deben parar, se dañaron cuatro bombas (…) Y no hemos podido conseguir unas nuevas, pero habrá agua, mañana, pasado mañana, cuando solucionemos”, declaró ante los medios de comunicación la gobernadora del estado Delta Amacuro.

Las comunidades más vulneradas por la crisis de esta prestancia en Tucupita han sido aquellas que están en las periferias, donde nunca lograron contar con el servicio de la red de tuberías; solo eran atendidas a través de los camiones cisternas. Pero ahora estos autos han estado priorizando la zona más urbana de la localidad: comercios, hospitales y residencias del sector centro.

Tucupita no está preparada para asumir una eventualidad de esta naturaleza pese a que en reiteradas ocasiones han ocurrido carencias similares. El caño Manamo bordea la capital deltana, sin embargo, este no garantiza el servicio, ni la calidad de la misma.

Hasta las 10 pm de la noche del pasado miércoles 5 de diciembre apenas un solo camión cisterna atendía una parte del centro de la pequeña ciudad, en la calle Mariño. Los vecinos tuvieron que llenar cuantos recipientes tenían.

Desde hace 20 años el servicio de agua ha sido deficiente en  Tucupita. Sus habitantes han llegado a afirmar en medio de una matriz de opinión que, “el gobernante que solucione el problema del agua será reelegido eternamente”, porque de esa manera consideran que habrá resuelto una de las trabas históricas en el Delta del río Orinoco.

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