Cristóbal Brooker: el pueblo Warao hizo respetar su dignidad el 6D

Me veo obligado a formular sendos señalamientos contra algunos personeros deltanos y foráneos, que practican un modo de hacer política ramplón y desfasado en nuestro estado Delta Amacuro, buscando siempre beneficios en función de sus ambiciones mercantilistas y crematísticas, subordinadas a intereses capitalistas y personalistas, me refiero a activistas tales como: Wildell Zacarías, José Antonio España y el camarada Jesús Hidalgo “Chugaby”, entre otros.

Ellos marginan y discriminan a los indígenas Warao, culpándolos de sus fracasos y frustraciones políticas, lo que nunca podrán hacer es quitarle la dignidad y la voluntad de ser revolucionarios y defender la soberanía del segundo mayor pueblo originario de Venezuela, asumiendo el legado del comandante Chávez de permanecer libres del yugo capitalista en Antonio Díaz, ya que nunca fueron tomados en cuenta durante la IV República y ahora si lo son. Estos autodenominados líderes insisten y pretenden cambiar ese caudal cultural, social y político adquirido en el marco de la revolución.

Insto a estos políticos fracasados a no seguir insistiendo en hacer política desde un micrófono, únicamente a través de los medios radiales y televisivos, si no que los invito a ir al municipio fluvial Antonio Díaz, a trabajar en pro de las comunidades del bajo Delta, y a conocer la forma de vida del pueblo Warao, valorándola y respetándola. Estos mercaderes de nuevo cuño de la política usufructuaria, debe ser más responsables al momento de atribuir responsabilidades y asignar culpas luego de sus estruendosas derrotas en las urnas; es a sus errores e incompetencias a quienes deben su fracaso, no a las personas de una etnia o a sus presuntos seguidores. Los conmino a ejercer, oficiar y practicar una política de altura en estos momentos históricos que vive el país.

Traten, se los digo en tono compasivo, de evitar implementar políticas erradas y equivocadas, cuyo único fin es engañar al pueblo, valiéndose de artimañas para lograr sus reprobables y cuestionables objetivos. En esta ocasión, fueron sorprendidos por el noble pueblo Warao de Antonio Díaz, bastión de la revolución y fueron derrotados.

 

Compartir contenido