Competidores rojo rojitos del clásico gobernación

Soltaron los caballos, arrancó la ruta electoral.

Por más que todos sean del mismo color y que la fuerza motriz sea la sangre, roja también, las intenciones, anhelos, pretensiones, querencias, ambiciones, son distintas.

La joya de la corona está, en caso de que todo transcurra según lo establecido, a seis meses de distancia.

Es una carrera de largo aliento en la cual siempre surgen sorpresas, unos cambian de bando, otros se mantienen más fieles que nunca, algunos aborrecen ambos polos y se ubican en una tercera corriente, muchos son ácratas y reniegan de todo y de todos, lo que jamás acontece es la indiferencia, la lucha por el poder no deja rendija ni resquicio al garete, nadie se salva.

Solo que la lucha que se intuye en la gráfica es muy peculiar, es la contienda por el poder dentro del poder, la aparente debilidad de la oposición en el Delta les ha dado licencia para establecer una cruenta guerra, agotadora y cruel en ocasiones, y tan ruda, que muchas veces nos hemos preguntado si vale la pena, a fin de cuentas los avances son tan pocos, que no se ve la mejoría que motivó tanta discordia y pugnacidad.

El nuestro es un estado muy electorero, lo que nos hará coparticipes del proceso, sin embargo algo ha cambiado, los políticos ya no tienen tanto que ofrecer, a ellos y al gobierno también los golpea la crisis, son seres de carne y hueso que están bajo mucha presión.

Valga una advertencia señores competidores, nuestra población se ha vuelto más cínica que nunca, no le importa jurar adhesión total para conseguir un beneficio, aunque luego le den su voto a otro, ha comenzado a mirar hacia otro espacio y lugar ante la dificultad de resolver su día a día por vía de la política, lo que deja la mesa servida incluso para sorpresas.

No hay vuelta atrás, no hay mirones de palo ni espectadores de piedra, todos hemos sido llamados, debemos estar preparados, ser lo más lucidos que podamos y escoger la opción que más convenga al estado, de nuestra elección depende cuan promisorio pueda ser el futuro para nuestros hijos, es menester separar el grano de la paja, valorar las mejores intenciones y las voluntades preclaras, procurar ser lo más asertivos posible, Dios nos dio el libre albedrio y debemos hacer el uso más juicioso posible de esa virtud. Después de julio no valen los arrepentimientos.

Arrancan los competidores del clásico gobernación.

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