Daratu: la chica que me cuidó o me quería asesinar. Capítulo II

Ilustraciones de Joine Ramos

Una historia original de Tane tanae

Lea el primer capítulo  AQUÍ

Todo había sido un sueño. Se despertó sudado, las gotas surcaban desde sus pechos hasta los lugares más secretos de su piel oscura. Antes de dormirse había apagado el aire acondicionado y se quedó dormido en bóxer. Eran las 4 de la tarde cuando miró su teléfono celular.

Aquel espacio era amplio. No llegaba a ser una suites como le habían dicho, pero lo aparentaba. Era un hotel abandonado que apenas sobrevivía a la crisis; con chiripas, enseres viejos y baratos. Justo al frente de la entrada  quedaba el baño con grifos oxidados, baldosas de espumas jabonosas secas y llaves a medio caerse, a la izquierda estaba la sala con un sofá de piel de plástico y resorte, una mesita de mimbre, un televisor y una nevera  ejecutiva.

Él, que se movía de un lado al otro sobre esa cama grande pero de sábanas viejas, detuvo la prisa de su respiración y concentró sus oídos en el ruido que recién había escuchado. Aun en silencio, su corazón comenzó a acelerarse, pero intentó calmarse. “¿Se metió un malandro? Los malandros de Caracas son unos gatos”. Se dejó abrazar por el estigma que manoseaba todo su ser de piel oscura y de gruesos músculos. Pronto ya no escuchó más que los aires acondicionados y al monstruo citadino que penetra nuestras cabezas, sin que nos percatemos de él.

Tuvo una extraña erección, una rápida y desmedida erección. Lo sostuvo entre el bóxer y se arropó. Su mente no recurría ningún mundo fantasioso de sensibilidades. Y otra vez un ruido en la sala.  Esta vez un suspiro.

Ya  decidido, saltó de la cama. Caminó rápido hacia la sala y, ya estando cerca, entre la sombra vio la silueta de una mujer sentada. Él se fue desvaneciendo lentamente. Sus piernas ya no tuvieron fuerzas. En principio creyó haber tenido un inesperado orgasmo, pero ya no avanzó y cayó de rodillas.

Ahora gatea como puede, regresa a la cama e intenta gritar. Ya no hay erección. Su corazón pasa de estar acelerado, a latir muy lentamente. Quiere vomitar, su jugo gástrico quema su garganta, pero lo aprisiona, no quiere perder la batalla.

Cuando estaba por subir a la cama…

Continuará.

Compartir contenido

Vamos a encontrarnos en Telegram https://t.me/Tanetanaedelta