La delincuencia pecará de todo menos de creatividad.

Está en su ADN inventárselas para robar. Es una lógica sencilla, mientras algunos piensan en construir, ellos se las ingenian para destruir.

Cada nuevo dispositivo para enfrentarla debe ser lo suficientemente avanzado y moderno tecnológicamente hablando, para no caer rápidamente en la obsolescencia ante la viveza de su respuesta.

Se podría decir que los antisociales corren siempre el riesgo de caer, sin embargo, no dudan en intentarlo. Aunque el precio es muy elevado –la muerte- piensan que vale la pena reincidir.

A lo más nuevo en seguridad en el Delta, los cercos eléctricos, andan buscándole la vuelta y casi que se la consiguen.

La gráfica es una muestra de sus intentos por “coronar” ingresando a una vivienda; no se sabe si lo consiguieron, lo cierto es que nadie fue a parar al hospital.

 

Loading...