En Delta Amacuro afirman que la quincena se vuelve trizas “en un dos por tres”

Quien depende de una quincena está pasando por momentos muy desesperantes. Ya no se trata de comprar alimentos o esperar por el combo del Clap, sino dejar lujos y comer una sola vez al día para estirar lo poco que se percibe.

Tres experiencias contrastadas resumen cómo se sobrevive con el pago que se hace efectivo cada quince días que dura en muchos casos un día. Una sola compra basta para que el bolsillo quede “limpio”.

“No se ha cobrado la quincena cuando ya se le debe al prestamista hasta tres de meses de sueldo”, esta realidad es parte del diarismo de los trabajadores que se ven obligados a empeñar sus salarios para poder comer a diario.

“Hay que denunciar a los que venden caro”, se ha convertido en un pedido generalizado del sector laboral para mediar con la crisis y la capacidad adquisitiva.

Los deltanos coinciden en un hecho conocido desde la profundización de la coyuntura generalizada: el sueldo se va en una compra de alimento que no dura tres días, o se “invierte” en el pago de un combo que representa cierto ahorro, pero su duración es de apenas una semana.

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