Foto: archivo.

El hecho en este post no es lo que afirma la fémina que fue a ganarse la vida trabajando sexualmente en la isla de Trinidad y Tobago, sino el trasfondo derivado de la crisis venezolana; esta mujer decidió laborar de esa manera en medio de su desesperación por tener una vida digna, aun cuando a lo que se dedique sea cuestionable para quienes se autodefinen como, moralistas.

Una muchacha de Tucupita afirmó haber suturado sus partes luego de laborar sexualmente en la isla de Trinidad y Tobago. La mujer calificó su realidad  como un sacrificio que no durará toda su vida. Hasta ahora ha logrado reunir una indeterminada cantidad de dinero, pero aún no  ha podido cumplir con la meta que se plantea.

Lo que es  para ella un “sacrificio”, supuso un desgarre vaginal que le valió unos días de descanso en Tucupita. Es tal su espíritu de ahorro, que recurrió a un Centro de Diagnóstico Integral, CDI, para que le suturaran sus partes.

Justo ahora espera que lo operado quirúrgicamente cicatrice para regresar a Trinidad y Tobago.

Así como este caso, hay una cantidad no cuantificada de personas que escogen caminos laborales no formales, ni necesariamente legales para cambiar radicalmente su realidad en  medio de una de las debacles económicas más atroces de la historia venezolana, cuestionable o no, pero simplemente intentan sobrevivir a como dé lugar.

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