Foto: Reuters.

Ante los altos precios de las medicinas en las farmacias, y la carencia de fármacos en los hospitales públicos, los deltanos se ven obligados acudir a los revendedores informales que deambulan las calles de Tucupita, viajar a otros estados o aprovechan los remedios naturales.

Francisco Javier, un vecino de calle Boyacá de Tucupita, manifestó que por los altos precios de los fármacos, acude a las plantas medicinales. Recientemente ha buscado sugerencias entre  adultos mayores y ha conversado con varios aborígenes waraos para aprender cómo preparar los brebajes.

“He tenido que consultar a los indígenas que saben de medicamentos,  descubrí, digo yo, que la hierba de sapo es un tremendo antibiótico (…) las cosas están incomparables, si compro medicinas no como”, dijo.

Por otra parte, el señor Jesús Abreu, quien vive en  la urbanización Delfín Mendoza, relató que su mamá sufre de hipertensión y el tratamiento que recibe es el Valsartan, un medicamento que no se consigue con facilidad en el estado Delta Amacuro, por eso, él debe viajar al estado Monagas o Caracas en busca del fármaco.

“Uno para conseguir la Valsartan que es lo que toma ella, tenemos que ir para otras parte, como Monagas o Caracas. Tenemos que hacer el sacrificio entre hermanos”, manifestó el señor Abreu.

Otros deltanos abordados, aseguraron  que prefieren comprarles las medicinas a los revendedores informales que deambulan las calles de Tucupita, porque en los hospitales públicos no  los pueden hallar y los comerciantes lo expenden más caro.

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