Imagen tomada de internet, sin autoría especificada.

Los deltanos han estado aferrándose a los ingresos monetarios a través del sistema patria, en medio de una de las inflaciones más feroces del mundo. Su salario mínimo ya ha quedado por debajo de un dólar.

Ante esta realidad, ellos aguardan por los bonos a través del  carnet de la patria. El último aporte por medio  de este mecanismo- que no llega a todos- es de 4 dólares, al 31 de octubre.

El bono  de nombre “7+7 perfecto” está destinando 4 dólares (al 31.10.2020) a cada poseedor del carnet, por lo que cientos de deltanos han visto este dinero como una oportunidad para comprar comida, así sea en menores cantidades.

“Estos es lo que me está aguantando, porque el sueldo es una miseria ojalá y salga los bonos seguidos”, dijo un ciudadano, empleado de la alcaldía del municipio Tucupita.

Cuatro dólares supone una cantidad ínfima para los países con economías prósperas, pero para un venezolano, significan un pago de cinco meses de trabajo. Delta Amacuro es uno de los estados de Venezuela más pobres, más allá del contexto pandémico y de crisis generalizada. Un trabajador de la gobernación- principal empleador- cobra 400 mil Bs cada 15 días de trabajo, una cifra muy por debajo de un dólar, mientras cada día se devalúa.

Si bien, quienes aguardan  por un bono del carnet de la patria se aferran a este ingreso, todos se han  dedicado a trabajos extra, que la pandemia también ha devastado.

Cuatro dólares  puede alcanzar para adquirir cuatro productos alimentarios en Tucupita, cuando se elige los artículos más baratos.

 

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