Deltanos sobreviven «matando tigritos»

«Matar tigritos» en el argot venezolano es hacer trabajos extra fuera del empleo formal que se tenga. Esto le genera entradas monetarias adicionales normalmente desvinculado con su horario de responsabilidad principal. Y es precisamente la iniciativa que incrementa entre algunos deltanos.

Los tucupitenses siempre han sido creativos a la hora de ganarse la vida. Para poder vivir con lo justo a pesar de la crisis económica, se han convertido en emprendedores naturales.

Las personas ya no dependen del salario mensual, sino de otros ingresos que generan las actividades extras.

Generalmente  las actividades complementarias se desarrollan en los hogares de particulares, siendo la venta de helados, chucherías y dulces caseros, los más habituales. Pero también crece el número de jóvenes que confeccionan joyas preciosas y accesorios de moda para la población con gustos más refinados.

Otra tendencia muy generalizada, es aquella que desarrolla la población que no posee salario formal, y se dedica a la reventa de productos de primera necesidad.

Esta población se concentra en el centro de Tucupita, justo en la entrada del mercado municipal y sus adyacencias, donde ofrecen todo cuanto es posible vender en el sitio, justifican su trabajo informal con la necesidad de ser autosuficientes, y poder sobrellevar la carga familiar.

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