Plantas de plátanos cortadas / Foto: cortesía.

300 matas de plátano y 300 yucas fueron destrozadas por Damelys Palacios y Luz María Palacios, este lunes,  en un sector de Los Pinos dentro de un sembradío donde varias personas han optado por desarrollar el agro para generar una economía de sustento familiar, informó Raiza Rodríguez  a Tanetanae.com

Las dos féminas señaladas por las familias dueñas de las plantaciones, habrían ingresado de forma repentina al terreno, y cortado las matas en pleno proceso de producción: “ya estaban pariendo”, dijo Raiza Rodríguez, joven que documentó en fotografía la destrucción de las plantaciones.

Según Raiza Rodríguez, los terrenos donde tenían el sembradío en pleno apogeo, son terrenos de la Corporación Venezolana de Guyana, CVG, cuyos títulos de propiedad no han sido entregados a ninguna de las personas que viven en el sector Los Pinos, ni en zonas cercanas a estos.

La inexistencia de documentos de propiedad del terreno, la ociosidad en que habría estado sometido el terreno, y la no presencia de un ocupante para el momento del inicio de la siembra, hizo que José Vicente Herrera y Doriannys González optaran por sacar provecho.

Azotados por la crisis alimentaria, económica, y política de Venezuela, sumada a los robos constantes de los materiales de pesca, a mediados del 2019, quienes viven en Los Pinos, decidieron dedicarse a la siembra como forma de escape y garantía de subsistencia familiar sin contar que, justo cuando empiezan a verse la producción, sería atacada por la ira de dos féminas y tres acompañantes masculinos que destrozaron las matas de plátano y yuca.

Las mujeres que fueron sorprendidas en pleno acto, argumentarían que el terreno donde está ubicada el sembradío les pertenece, y contarían con documentos de propiedad emitidos por el Instituto Nacional de Tierras, Inti, para reclamar el suelo.

Los ahora vulnerados con la destrucción de las matas de plátano y yuca, no se resisten a un acuerdo, pero exigen que los atacantes paguen económicamente por las siembras destruidas, porque tal destrucción pudo haber sido evitado con una advertencia a tiempo, y no justo cuando la producción se veía.

Los propietarios de las matas destruidas aseguran que han vivido en Los Pinos durante los últimos 12 o 15 años, sin que haya sido reclamado ni trabajado por algún propietario. Durante el tiempo señalado, el terreno habría permanecido ocioso.

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