Auryberth Urbano

            La diputada a la Asamblea Nacional por Delta Amacuro, Larissa González, informó desde la Plaza Bolívar de Boa Vista, que inmigrantes venezolanos en Brasil alegan que están siendo víctimas de atropellos y de actos xenofóbicos por la sociedad civil y autoridades brasileras.

            Tras recorrer 231 kilómetros desde Santa Elena de Uairén hasta la capital del estado de Roraima, Boa Vista, la parlamentaria Larissa González denunció que más de 40 mil venezolanos han sido empujados a huir de Venezuela y se encuentran en el país suramericano con la esperanza de encontrar mejores oportunidades y brindarle a sus familias  la vida digna que el régimen de Nicolás Maduro les ha negado.

            González dio a conocer que más de 1.000 venezolanos viven en la Plaza Bolívar de Boa Vista en condiciones infrahumanas, “allí los afortunados duermen en carpas, mientras que los recién llegados les toca conformarse con cartones y plásticos, con los que tratan de protegerse de la lluvia, los mosquitos y el frío”. Un grupo menos numeroso habita en la Plaza de las Aguas y sus alrededores, a la intemperie y usando como camas los bancos de la plaza.

            Los venezolanos están llegando de distintas ciudades del país, Anzoátegui, Delta Amacuro y Monagas son los estados con mayor número de inmigrantes, estos se enfrentan a una difícil situación puesto que no cuentan con las condiciones requeridas para albergarse en dichas plazas, “no tienen baños, ni tampoco duchas para las necesidades básicas de cualquier ser humano”. En su mayoría, los venezolanos que pernoctan en las plazas denuncian que son víctimas de maltratos por parte de Autoridades Federales de Brasil “somos vistos como una plaga en este país” señalan varios de los que allí habitan.

            En su visita, Larissa González ha logrado constatar que quienes han abandonado Venezuela lo hacen con la esperanza de encontrar trabajo para poder ayudar desde el exilio a sus familiares que aún permanecen en el país, sin embargo, para la mayoría su sueño se ha convertido en pesadilla. No es tarea fácil encontrar empleo debido a la gran afluencia de venezolanos que ha ido incrementadose en los últimos tres años.

            La parlamentaria informó que no hay muchas oportunidades de trabajo para los venezolanos en Boa Vista, y se les ve deambulando por las calles, pidiendo dinero o vendiendo cualquier cosa en los semáforos, limpiando vidrios a los carros que transitan y hurgando entre la basura. Algunos otros venden artesanías y alimentos que elaboran con sus propias manos. González aseguró además que el estado de Roraima no está en capacidad de recibir a tantas personas y se requiere apoyo urgente del gobierno federal.

            Lamentó que los venezolanos que salen a las “ruas” de Boa Vista en busca de trabajo se enfrenten a actos xenofóbicos, “cabe destacar que no todos los brasileros son así, pero existe una minoría que denigra a nuestros paisanos y se aprovechan de la desesperación y las necesidades de los que han llegado a su país en busca un mejor futuro. La diputada recordó que Venezuela ha sido cuna durante años de centenares de miles de inmigrantes que fueron recibidos e insertados en la sociedad venezolana y tratados con respeto y afecto.

            Larissa González instó a los venezolanos en Brasil que están siendo víctimas de abusos y atropellos a denunciarlo haciendo valer sus derechos como seres humanos. Para quienes la están pasando mal en Brasil, dio palabras de aliento y los invitó a no perder la esperanza, “esperamos que muy pronto puedan regresar a nuestra tierra”; aseguró que quienes aún vivimos en Venezuela luchamos a diario por recuperar al país próspero, con igualdad de oportunidades para todos sin distingo de colores que tanto anhelamos y merecemos.

            Igualmente exhortó a los gobiernos de América y el mundo y a la Organización de Estados Americanos a solidarizarse con los venezolanos que hoy sufren en las calles brasileñas. Así como el apoyo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la Organización Mundial de la Salud, la Cruz Roja Internacional, la sociedad Civil, y las iglesias para coordinar esfuerzos en favor de los refugiados venezolanos en Brasil y otros países.

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