Foto de archivo web

En reiteradas oportunidades, sus pobladores han recurrido a los organismos regulares como la alcaldía del municipio Antonio Díaz y a la gobernación del estado Delta Amacuro, sin embargo, sus esfuerzos en la búsqueda  de soluciones a sus problemas, han sido en vano, relató el señor, Cilio Flores.

Sacupana del Cerro, es un asentamiento cuya población está compuesta por indígenas warao y mestizos,  fundada  en las riberas del caudaloso Orinoco, es una localidad histórica debido a que muy cerca de ella, se levantó la cárcel de Guasina durante el mandato del presidente, Marcos Pérez Jiménez.

La actual dictadura que han admitido estar pasando los residentes, es la carencia de agua potable; desde hace 15 años, los lugareños han tenido que lidiar con la irregularidad del servicio.

Revela el señor Cilio Flores, que a cada hora, los vecinos de la comunidad se ven obligados a obtener el agua directamente del río, y por las características geográficas que presenta Sacupana, deben caminar durante cierto tiempo para tener acceso al agua.

El cargar el denominado vital líquido con recipientes, ya se ha hecho costumbre entre jóvenes que aseguran que desde niños han practicado este tipo de actividad solamente por necesidad.

Al  respecto, la gobernadora de Delta Amacuro, Lizeta Hernández, se ha comprometido públicamente en conexión radial y televisiva en dar respuesta positiva sobre lo planteado, pero los afectados no ven con mucho optimismo lo prometido, puesto que, según ellos, la mandataria deltana  ha hecho lo propio desde hace 6 años y hasta la fecha aún no cuentan con un óptimo servicio.

 

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