Una sentida preocupación es la que exhiben los padres y representantes de los alumnos del liceo diurno, José Antonio Páez y del nocturno, padre Juan Alonso Aller, centros educativos que los últimos días vienen siendo objeto de robos múltiples, desmantelando prácticamente las instituciones y perjudicando en gran medida la masa estudiantil.

Salones vandalizados sin puertas; pupitres, mesas y pizarrones destrozados; libros desmembrados y troceados en el área de biblioteca; techos y lámparas rotas; cocina y oficinas vacías por cuanto los hampones cargaron con todo.

Es procedente y necesario, que las autoridades educativas y el sector gubernamental, tomen cartas en esta grave situación que amenaza, una vez culminado el encierro social, con frustrar por completo cualquier intento de cerrar el año escolar y dar inicio al venidero.

 

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