Diez meses con el gas doméstico a cuestas

Los deltanos apenas avizoraban los días de humareda, cortos eléctricos y de cierres de calle en marzo de 2020. Llegó el coronavirus y con él, la falta de gas doméstico.

Las primeras manifestaciones de calle en Tucupita  se escenificaron en marzo de 2020, a pocos días de que el presidente de Venezuela decretara un confinamiento social total. Encerrados, sin gas y con una ley de emergencia sanitaria que así lo imponía. Fue una temporada difícil para los ciudadanos, que ahora por lo menos logran buscar leñas, comprar cilindros en dólares o remediar con las cocinas eléctricas, pese a su cuestionada calidad.

El confinamiento no controló por mucho tiempo a una sociedad que le exigió al Estado respuestas a uno de los servicios fundamentales para afrontar la pandemia. Tras las más de cien muertes por Covid-19, informado así oficialmente por la gobernadora del estado Delta Amacuro, los vulnerados por la falta de gas salieron a las calles a reclamar esta prestancia. Octubre, noviembre y diciembre fueron meses de protestas.

Sobre estas manifestaciones, Lizeta Hernández, gobernadora del estado Delta Amacuro,  dijo en varias oportunidades apoyar a los afectados, toda vez que insistió en que todas las trabas para adquirir el gas doméstico, se debía al bloqueo del gobierno de los Estados Unidos sobre Venezuela. «Hasta estoy con ustedes, los apoyo», dijo la funcionaria.

Varios mercados emergieron por la falta de gas. En principio las ventas de las cuestionadas cocinas eléctricas y de leñas. Para este último caso, también se dolarizó. La administración de Hernández llevó a cabo cambios en la presidencia de Gas Delta, en un intento por aminorar el descontento puertas adentro y afuera.

Tras el cambio en la presidencia de Gas Delta, aplicaron un nuevo sistema de distribución, que hasta ahora no logra atender con prontitud la demanda, la misma que ya se ha acumulado desde hace diez meses. Las demoras siguen vulnerando a los usuarios. El gobierno regional ha atribuido esta realidad a la falta de suficientes camiones para transportar el gas desde Jose, Anzoátegui, hasta Tucupita. Más recientemente han  añadido a las trabas un desperfecto mecánico en una bomba de la planta de llenado en la localidad de Carapal de Guara.

Mientras persiste la falta  de gas, ha proliferado un segundo mercado paralelo. Esta vez no con las leñas ni con las cocinas eléctricas, sino con la reventa en dólares de los cilindros de gas. En principio se ofertaban a través de las redes sociales, pero tras las advertencias de cárcel para sus promotores por parte de la gobernadora Lizeta Hernández, ahora se lleva a cabo en secreto.

La falta de gas arriba a los diez meses en Delta Amacuro. Atrás quedó el poder comprar una bombona de gas cuando y donde se quería. También la promesa del fallecido presidente Hugo Chávez de gasificar a toda Venezuela a través de tuberías.

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