Afueras del Banco de Venezuela | Foto de Melquiades Ávila.

Amanece en Tucupita, la capital del estado Delta Amacuro y los Bancos de la localidad ya están abarrotados  de gente. Es el panorama que se ve todos los días desde que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunciara las medidas económicas y le diera así un valor extra al bolívar soberano, que ya se muestra devaluado si se toma en cuenta el precio no oficial del Dólar.

Al recorrer las calles de Tucupita, todos los caminos conducen a las entidades financieras, desde donde las personas  saldrán a buscar comida, pues los diferenciales de precios los impone el poder pagar con dinero en efectivo o a través de los puntos de venta.

No se ve gente haciendo deporte, yendo a trabajar de Ejecutivos, Tucupita se muestra solo enfocada en el lograr tener dinero para comprar comida, una especie de sobrevivencia.

En medio de la lucha por obtener dinero, está también la de poder tener acceso a los productos básicos. Los abastos ya se muestran vacíos, no hay alimentos con precios regulados, pero sí los hay entre los revendedores del mercado municipal de Tucupita, donde solo es posible comprar la comida con recursos en efectivo del nuevo cono monetario.

“Si es en efectivo sale más barato y si es por punto, más caro”, es lo que dicen los deltanos en las calles. De esa frase a la búsqueda desesperada de billetes, no hay distancia. Es como una indeterminada cantidad de comerciantes lo han establecido así sin una justificación convincente.

Caminar por las calles de Tucupita significa ver a gente buscando dinero,- sobre todo en efectivo-, para poder comer. Ya no se dedican a otras labores, todos buscan sobrevivir desde que amanece.

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