Diosdado Cabello

A un día de arribar a Tucupita en el rol de coordinador político para la región, se lo disputan lizetistas y yelitzistas por igual. Algunas damas hasta bello lo ven.

Curiosamente ambos bandos piensan lo mismo: Diosdado viene a poner orden. Orden que en cristiano común y corriente, y en el marco de la trapisonda política que vivimos a diario se traduce en: pondrá a cada quien en su lugar.

Las preguntas sobran: ¿Dará el visto bueno a la presunta nueva conformación política del buró partidista? ¿Sentará las bases para una alianza con la gobernadora Lizeta? ¿Tenderá los puentes necesarios para el aterrizaje triunfal de Yelitza? ¿Hará valer el empeño, cual prócer Mariño, de unificar políticamente ambos estados orientales, Monagas y Delta Amacuro, en procura de conformar una avanzada oriental? ¿Ayudara a levantar las alicaídas finanzas de la alcaldía capital? Lo único claro en este momento es que sobran las preguntas y escasean las respuestas.

Cabe destacar que ambos sectores, cuales loritos, repiten la misma predica: ustedes no saben cómo es Diosdado, dejen que llegue y se instale, ya verán que no es lo que piensan, ya verán. Eso manifiestan unos y otros.

Lo único redomadamente cierto en estos momentos, es que de seguro se sentirá a cuerpo de rey, son tantos los anhelos que falta poco para que le den la categoría de mesías.

Habría que ver que dicen los opositores deltanos, esos seguro que no piensan ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario.

A partir de este jueves sabremos entonces quién es Diosdado.

 

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