Foto: archivo.

Varios docentes deltanos se han visto vulnerados por la crisis a la que está sometida el país petrolero, pero todavía más, cuando arriba el fin de curso, explican los mismos trabajadores.

Los educadores de educación básica, intentan “estirar” parte de su salario para garantizar una despedida acorde a sus alumnos, a propósito de los preparativos para las festividades de vacaciones escolares y las promociones de los graduandos, es la «sugerencia» del Estado venezolano, revelan.

Los maestros deltanos y sobre todo los que viven en la selva del estado Delta Amacuro, se ven seriamente afectados  por la inflación económica que cada día recrudece en Venezuela, ya que, una de sus responsabilidades como profesionales en la materia, es la de aportar, de su propio “bolsillo”, a las necesidades que requiera la institución donde está asignado.

Los docentes waraos afirman que prefieren comprar comida y costear otras necesidades básicas, en la crisis.  Aun cuando han recibido su pago vacacional, la inflación ha devorado estos ingresos en cuestión de un día.

“No es como antes, para lo que alcanza el dinero es para medio comer, pero aun así hacemos el intento de hacer algo bueno para nuestros niños”, dijo una docente que vive que Araguaimujo, municipio Antonio Díaz.

Por otra parte, otros educadores de comunidades cercanas- en la misma selva deltaica- admitieron no poder cumplir estas exigencias institucionales, porque apenas pueden comprar comida.

“La situación no está para exigencias, ¿cómo hacemos?, ya no tengo dinero para colaborar con los preparativos para la fiesta de fin de curso, apenas me dio para comer”, lamentó una maestra que no quiso identificarse, pero aseguró trabajar en Sacupana.

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