Dos jóvenes abandonan liceo y universidad para iniciar trabajos domésticos en casas de familia

Dos estudiantes, liceísta y universitaria, que viven en el sector Paloma de Tucupita, tuvieron que abandonar sus estudios para trabajar en casa de familia. Para ellas, se trata de una decisión de sobrevivencia ante la crisis.

Camila Duarte, tiene 19 años de edad. Ella estaba estudiando en la UTD “Francisco Tamayo” en Tucupita, pero se vio obligada a abandonar sus estudios y marcharse a Maturín, estado Monagas,  para trabajar de doméstica, porque en casa no tenían sustento económico. Ella y su familia pasaban hambre.

Cursaba  el primer semestre de administración, pero tomó la decisión de abandonar la universidad para irse a trabajar, porque asegura que lo que perciben de salario sus padres- que son docentes-,  no les alcanzaba para sostener sus estudios y los gastos de la comida.

Despedirse del liceo  

Daniela, de 18 años de edad,  estudiaba el 4to año de secundaria en el liceo Dionisio López Orihuela de Tucupita, ella también decidió trabajar en casa de familia, no obstante,  tuvo la oportunidad de quedarse trabajando en el mismo Delta.

No tendrá la oportunidad de seguir estudiando porque no tendría el permiso de sus empleadores por el temor de que contraiga la Covid-19 en la calle. De momento deberá estar confinada y trabajando. Fue una decisión para ayudar a su familia, cuyos integrantes apenas comían una sola vez al día.

Elías quien es padre de la joven, percibe un sueldo por la gobernación del estado Delta Amacuro, de tan solo un millón 200 mil Bs, quincenal.

Ante la situación económica del país, las dos jóvenes dejaron sus estudios, solo para trabajar  en casa de familia y poder tener el  pan de cada día.

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