Se disputaron el protagonismo en el día de la Mujer

Insistimos, la lucha por el poder en el Delta tiene signo de mujer. Dos damas bregadoras, luchadoras, con cargas energéticas de igual intensidad y distinta orientación y sentido, una curiosamente deslastrándose a diario de sus raíces cuarto republicanas, la otra rescatándolas.

Una, Larissa Martínez, jugándose el quintico de la salida de Maduro para alzar vuelo, la otra, Lizeta Hernández, en plena madurez gubernamental, impulsada por los recientes resultados electorales y confrontando una rebelión interna, que parece desfallecer a medida que se agrava la economía de las alcaldías.

Larissa encadenó durante una hora más de la mitad de las emisoras del espectro radial tucupitense y dos de las tres televisoras por cable, dos horas antes de que Lizeta presidiera el acto central en homenaje a la Mujer en la plaza de los Ilustres.

Ninguna se guardó nada, los discursos se hilvanaron al punto que semejaban dos trenzas de hilo girando una en torno de la otra. Un hilo lo halaba Larissa, el otro Lizeta.

En medio de todo un par de estrategias claramente definidas, Larissa asumiendo un protagonismo que la ubica incluso por encima del Diputado titular, José Antonio España, buscando cancha en los foros nacionales, acompañando activamente a su esposo en Monagas, a su hijastro en Anzoategui y disputándose el dominio de la arena política opositora en el Delta. Lizeta matando dos pájaros de un tiro, conjugando dos verbos en tiempos iguales, llamando a la unidad en torno suyo para enfriar las pretensiones internas de hacerse con el poder al tiempo que combate a Larissa en todos los frentes.

Aun cuando no es deltana nadie puede negar que la llegada de Larissa al Delta impregnó de color y calor la contienda electoral, su desparpajo al hablar, el empeño y el dinero que pone en cada jugada, han hecho que varié el clima político, por momentos nos olvidamos incluso de la guerra fratricida a lo interno del PSUV, hasta la vestimenta cambió.

A todas estas Yelitza y Verónica esperan agazapadas, saben que en política, como en el juego de las tapitas basta con una vuelta de tuerca para cambiar el destino de las cosas. Y esas vueltas son tan rápidas, que acontecen a la velocidad del rayo y nadie las ve. Sino pregúntenle a Einstein.

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