El Dr. Adolfo Aumaitre designado Héroe de la Salud por la OPS/OMS

A Adolfo Aumaitre le brillan los ojos y se le entrecorta la voz cuando habla de su trabajo. Una emoción sincera, de esas que contagian, y que mantiene viva desde los inicios del programa de Salud Visual del Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS) en 2005. Para entonces trabajaba en Monagas, estado pionero en el Programa.

“Llevaba los dos programas en paralelo (Salud Visual y Misión Milagros). Pasaba consulta en los 13 municipios de estado, una vez a la semana a cada municipio. Posteriormente creé un proyecto que permitía mejorar el acceso de la población a los servicios de salud. Como los pacientes tenían inconvenientes para llegar al hospital Dr. Manuel Núñez Tovar, se crearon cuatro servicios de salud visual en el estado, ubicados en Punta de Mata, Maturín, Temblador y uno de oftalmología pediátrica en la Fundación del Niño, en Maturín”, cuenta Aumaitre.

En 2013, se desplazó hacia Delta Amacuro, también como coordinador de la Fundación Misión Milagro y el programa de Salud Visual del estado. “La dificultad de este estado es que, a pesar de tener solo cuatro municipios, el relieve topográfico es muy variado. Hay tres municipios a los cuales se llega por vía fluvial. Eso dificulta el acceso, ya que no siempre se cuenta con embarcaciones en buen estado”, asegura.

En sus años de experiencia, ¿tiene alguna anécdota que recuerde especialmente?

En una oportunidad, una autoridad sanitaria que solía cuestionar por qué siendo Delta Amacuro un estado con apenas cuatro municipios demoraba en enviar sus reportes. Hizo una visita de inspección al estado, lo montamos en una embarcación para ir al municipio Antonio Díaz, donde había una jornada con el Janoko Flotante, y al terminar la actividad dijo “con razón, ahora sí me explico por qué demora en llegar la información”.

Para llegar al municipio más cercano, que es Pedernales, ubicado en la desembocadura del Orinoco hacia el Atlántico, cerca de Trinidad, son cuatro horas de camino.

¿Qué es el Janoko Flotante?

El Janoko Flotante es una embarcación de 300 toneladas, con 2 pisos: bajo y alto. Mide aproximadamente 22 metros de largo por 9 metros de ancho. Cuenta con dos plantas de electricidad, una sala de odontología, una sala de ginecología, un consultorio médico, un laboratorio, siete camarotes, 32 camas, una farmacia, un salón de clases, una sala de reuniones, comedor, cocina, baños y almacén de limpieza. Con esta embarcación se recorre el río completo, desde el municipio Tucupita a los municipios Casacoima y Antonio Díaz.

¿Qué servicios de salud prestan a las poblaciones?

Una vez se planifica la movilización se aprovecha para que vayan la mayoría de los programas de salud del MPPS, odontología, salud visual. Incluso cuando es posible se incorpora el sistema de misiones, con el objetivo de dar respuesta a las necesidades de la población. La mayoría son poblaciones indígenas, que viven en unos caseríos, unas viviendas de techo de paja, tipo bohío.

¿Lo que nos narra es una situación especial o así es su trabajo cotidianamente?

Eso es continuo. Por ejemplo, el trabajo en la ciudad de Tucupita se hace en una semana. Se atienden todos los casos y luego se va una semana a un municipio, y otra semana a otro, y así sucesivamente. Se cubre todo el mes con los cuatro municipios, uno por semana. También esas movilizaciones se aprovechan para hacer los pesquisajes de catarata, los casos encontrados se orientan a algún centro de salud.

¿Qué lo motiva a seguir haciendo su trabajo día a día?

 Me encanta mi trabajo. Yo tomo mi profesión como un hobbie. Es mi manera de entretenerme, de divertirme. Acercarme a la población más necesitada, como es el caso de los pueblos indígenas, me alegra el corazón. Escuchar de cualquiera de ellos un “gracias, Dios lo bendiga”. Eso a mí me satisface. Me llena completamente.

 

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