El Dr. Reinaldo Márquez parece haber salido del hibernadero, de un tiempo para acá suena para la Gobernación.

Iría por supuesto en representación de un sector de la oposición, ¿pero de cuál? Carlos Mata está impulsando la candidatura de Bernalda Suarez por PJ, Larissa González pretende ser la abanderada absoluta y total, Michel Kabchi está a la expectativa de un resbalón de cualquiera y cuenta con el respaldo de Verónica Brito, a Pedrito Urrieta por COPEI no le desagrada la idea, VP le pela el diente a AD sin descartar a Juan Figuera o Johnny Zambrano, y pare usted de contar.

En todo este tiempo hizo lo que muchos grandes líderes, se consagró a estudiar, a continuar fundamentando su carrera médica, a robustecer aun más su depurada formación, fueron largos años sabáticos dedicados al cultivo de sí mismo.

Fue también un lapso prudencial para que aquello que se le endilga, venta de actas y demás especies, bien sea por inquina o en procura de mellar su aquilatada trayectoria política, fuese corroído y olvidado.

Mientras tanto su familia cercana se hizo con importantes cargos públicos, sus hermanos y sobrinos representan un fortín gubernamental, detentan una posición privilegiada en la alfombra roja del chavismo. ¿Habrá de considerar eso el pueblo?

Quizá la intención de Reinaldo obedezca a un frio cálculo, a la presunción de que el país reclama líderes formales, estudiados preparados, concienzudos, moderados, exentos de malas pulgas y apegados al sano debate de las ideas, y de que ha llegado su momento.

Para muchos es el hombre, la figura que el Delta necesita, la mesura en medio de tanta marejada hostil, ¿usted amigo lector que piensa?

 

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