Los cristianos católicos deltanos celebraron el pasado domingo la Jornada Mundial de la Infancia y Adolescencia Misionera. Con una nutrida participación de niñas, niños y adolescentes, la catedral de Tucupita fue el escenario para la celebración de la santa misa, donde los más pequeños fueron los protagonistas.

En ese sentido la Obra Pontificia de la Santa Infancia organiza cada año una Jornada Mundial, durante la cual atrae la atención de los niños hacia las necesidades espirituales y materiales de los más pequeños de todo el mundo.

El sacerdote Zacarías destacó en la homilía, que en aquellos  tiempos los profetas llevaban la palabra de Dios transmitiendo al pueblo sus enseñanzas, con la participación de los niños.

También a ellos se les prepara para ser buenos profetas, formar parte, ser testigos, convertirse en mensajeros, transmitir mensajes de esperanza, de ternura y de la misericordia de Dios, a una sociedad que tanto lo necesita.

Para finalizar la homilía el sacerdote Zacarías le hizo una invitación a estos pequeños mensajeros de la Fe cristiana, con una invitación:

“Aquí estoy señor, envíame, ¿para qué? Para ser misionero”.

 

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