El día a día del deltano que no ha migrado

Una gran parte de los deltanos tomó la decisión de marcharse a otras naciones en busca de mejores condiciones. Los que siguen en Delta Amacuro han tenido que afrontar difíciles momentos para poder sobrevivir a los embates de la crisis generalizada, ahora agravada por la pandemia del coronavirus.

Argenis González, un ciudadano que reside en el sector San Rafael de Tucupita, manifestó que los deltanos están sobreviviendo a la situación país esperando alguna ayuda de familiares en el extranjero, amigos o de sus vecinos. En la mayoría de las veces, esperan algún pago extra de sus puestos de trabajo.

“Sobrevivimos esperando algún pago, andamos a pies porque no hay para pagar pasaje, hay días que no tenemos para comer. Son muy pocas las personas que nos ayudan”, dijo el ciudadano.

Él relató que cuando amanece sin nada para comer, acude a la buena voluntad de sus amistades o vecinos para pedir comida “prestada”.

“Son pocos, pero eso hacemos. A veces pedimos comida prestada con la intención de devolverla cuando conseguimos algo de dinero, así estamos muchas personas”, dijo el ciudadano, quien también destacó que, a diferencia de otras personas, él no recibe algún tipo de remesas.

Por otra parte, una persona que se identificó como José, destacó que la mayoría de los venezolanos sobrevive mientras diligencian sus posibles salidas del país. No obstante, los que no tienen los medios para migrar, solo viven desesperados.

José tiene 15 días desde que arribó a Tucupita desde Colombia. Él se había marchado a la vecina nación hace 4 años aproximadamente. Regresó con la intención de tratar de estabilizarse en Delta Amacuro, pero al notar el recrudecimiento del costo de la vida, está diligenciando nuevamente para regresar al otro país.

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