Una venta de plátanos en la calle Dalla Costa de Tucupita / Tanetanae.com.

Los altos precio de los productos alimentarios y el retraso para la venta de los empaques del Clap, han obligado a varias familias de Tucupita a “resolver” la ración diaria de comida, de alguna manera.

Víctor Márquez trabaja de docente en un liceo de Tucupita. Un día amaneció sin comida en su despensa y  tuvo que comer conchas de plátano (banano) y mangos. Él vive en el sector Paloma, al sur de la localidad.

El docente, quien labora en el liceo Dionisio López Orihuela, reveló que, “ese día” que amaneció sin comida, estuvo por enloquecer, no por él, sino por sus hijas.

“Hubo un momento que no tuve nada (comida) en la casa, y casi me volví loco, no tanto por mí, sino por mis hijas”, detalla Márquez.

Víctor Márquez tomó dos plátanos, lo hirvió y cuando estuvieron cocidos, la mejor parte se las ofreció a sus hijas: él se quedó con las conchas, que puso a sofreír. Para complementar el menú comió mangos.

Como docente, percibe un salario mínimo de 600 mil Bs quincenal, no obstante, aclaró que este ingreso apenas le alcanza para comprar dos kilos de pasta, una harina de maíz y un arroz, que no les dura para comer al menos 15 días.

Víctor Márquez afirmó además que, hoy en día, los 5 kilos de arroz que vienen en el interior de las cajas Clap, no le da para mantenerse alimentado durante un mes.

“Y ahorita comprar pollo y carne es algo extravagante para un docente”, lamentó Márquez.

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