Foto: archivo.

La compra venta de oro y plata tuvo su auge en el estado Bolívar, una zona minera por excelencia en Venezuela. No era y no sigue siendo inusual, pero, ¿Delta Amacuro?, una entidad no estrictamente aurífera al menos no en todo su territorio, donde ahora en su capital incrementa el negocio de los minerales.

Este inusual incremento se debe, de acuerdo con un seguimiento llevado a cabo por Tanetanae.com, a varios elementos claves: el exceso de oferta y la baja demanda en el estado Bolívar por la sobreexplotación  legal e ilegal del denominado “arco minero”, y el ya no escondido aprovechamiento de las nuevas minas descubiertas al sureste del estado Delta Amacuro, entre los municipios Casacoima y zona de “cerros” de Antonio Díaz.

Estos sitios eran denominados vírgenes desde el punto de vista minero,  pero ahora resulta un tentador negocio para una nueva oleada de personalidades, sin la necesaria intromisión de grupos irregulares bolivarenses.

El exceso de oferta y la baja demanda en el estado Bolívar, ha hecho migrar a una gran cantidad de vendedores de oro y plata a las entidades Monagas y Delta Amacuro, mientras que la nueva escalada de personalidades que ahora lideran el mercado minero en los ayuntamientos  Casacoima y Antonio Díaz, estimulan indirectamente un mercado regional que ahora puede notarse en Tucupita. Si existe la oferta siempre habrá demanda, y viceversa.

Este tipo de negocios también se está enraizando  en el sector más informal del comercio: los revendedores. Por las calles de Tucupita puede escucharse: “compro oro, plata, dólares”, esto además de los establecimientos legalmente registrados.

De acuerdo con un joven revendedor consultado,  solo los comerciantes ilegales de San Félix, estado Bolívar, están abordando este tipo de comercialización ya que los de Delta Amacuro apenas ocupan el sector alimento.

Desde enero del año 2019, una oleada de revendedores  bolivarenses han invadido suelo deltano. Todo se conecta en el mundo de los negocios, y siempre hay espacio para la ilegalidad, la legalidad y la delgada línea entre ambas, sobre todo en el contexto de la actual Venezuela.

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