Robert José Hernández Montenegro va camino de superar al “Chapo” Guzmán; de hecho, ya lo superó. Si aquel se fugó dos veces, este se evadió tres, y las que faltan.

Al que pasó a ser “El Más Buscado” de los deltanos, tras la detención o desaparición física de los tres que le antecedían en la lista del MPPRIJP, le faltaba una fuga para igualar al de Sinaloa: la madrugada del pasado domingo 19 de julio, la consiguió.

En el intermedio de ambas fugas, sin necesidad de abrir un boquete en la pared o violentar puertas, el que  ya era el Nº 1 para el momento, pudo salir sin ninguna dificultad del pomposamente rebautizado centro de retención y resguardo Guasina, en circunstancias desconocidas, que están por determinarse.

Anteriormente, por primera vez, se había esfumado del retén el 7 de diciembre de 2013, en una fuga masiva de 31 personas, que supuso un duro golpe para el zar de la seguridad en el Delta, Cdte. Luis Ramón García Castañeda, al ser la mayor registrada hasta ese entonces y al día de hoy. Con él se fueron, entre otros, el “pran” de esa época, Wagner José Berra, alias «oreja”, recapturado a los pocos meses en el centro comercial Orinokia de Puerto Ordaz.

Entre aquella evasión y su posterior captura, se produjeron hechos aislados en otros estados que lo condujeron por corto tiempo a nuevos reclusorios, de los que salió rápidamente al portar una identidad falsa y considerarse un culpable sin antecedentes.

En 2018 volvió a arruinase su suerte, aun cuando, visto lo visto, sería por poco tiempo. Tras caer en una redada en Trinidad y Tobago, fue retornado a Venezuela para su antepenúltima estadía en el retén.

“Robercito” fue reconocido por una virgen estampada sobre su brazo, tatuaje que lo caracteriza, constatando rápidamente su categoría de prófugo internacional, lo que dio paso a una deportación sumarial, que lo condujo a una cárcel del centro del país.

En esa ocasión, trasladado al poco tiempo al Delta, Guasina logró albergarlo no más de 3 meses, saliendo por la puerta grande de manera inexplicable.

Luego, a pesar de la liberación truculenta y a sabiendas de que el grueso de sus antecedentes persistía, vino una nueva caída en las garras de la justicia, cuando a fines del año pasado fuera sorprendido caminado tranquilamente por las calles de la urbanización Dr. Delfín Mendoza, sin preocupación ni empacho algunos.

A esa nueva aprehensión le siguió la fantástica hazaña del pasado domingo, cuando se supone –emulando al “Chapo” Guzmán en la primera de sus fugas- que salió por la puerta principal y tomó rumbo a un nuevo destino. Esta fue la penúltima estadía en Guasina. Con él nada está escrito.

Por cierto, a tono con su osadía, en ambas huidas han estado a la cabeza de Polidelta, órgano a cargo de la custodia del penal deltano, dos de los funcionarios públicos en el ámbito de la seguridad con mayor prestigio que hayan llegado a estas tierras. Ni eso le puso freno.

Otra vez de Nº 1 en Delta Amacuro. De algo podemos estar seguros, a “Robercito” le quedó “chiquito” el retén, y por ahora, nuestra seguridad y justicia.

Post data: a comienzos de año, con “Robercito” tras las rejas, comentamos a un funcionario del Cicpc, que por qué no quitaban su imagen de la cartelera central donde se mostraban los “Más Buscados” del estado, respondiéndonos que pronto lo harían, algo que no sucedió. Razón tenían, que engañados estábamos.

 

 

 

 

 

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