Víctor “El Pájaro Azul” Carvajal continúa sin aparecer.

La más emblemática de las desapariciones acontecidas en el estado, en un año en que también desapareció el moto taxista Ángel “El Morocho” Hernández, tuvo como refuerzo en su búsqueda a un hijo de Carvajal, funcionario policial de Politucupita, propietario del Chevrolet Spark en que circulaba “El Pájaro Azul” al momento de su desaparición, lo que hizo que prácticamente todos los miembros de esa agrupación policial contribuyeran al rastreo sin arrojar resultados tangibles.

“El Pájaro Azul” jamás volvió a mover sus cuentas bancarias de la gobernación del estado y de la dirección regional de salud, dependencias donde laboraba, y nunca activó la señal telefónica, lo que hizo que se generaran los más oscuros augurios.

Tampoco contactó a la última de sus camadas constituida por tres hijos menores de edad ni se comunicó con su joven esposa, una mujer que no superaba la treintena en aquel entonces, y que ha padecido amargamente el desamparo y la soledad que provocó su desaparición.

A cuatro años de su ausencia publicamos de nuevo una nota en la esperanza de que regrese con vida a su nido o, al menos, alguien suministre datos que permitan ubicarlo para honrar su memoria.

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