El precio de una, de muchas conciencias…

En estos pocos y cortos días de campaña electoral, hemos visto como se moviliza una gran maquinaria para así proyectar a los peones que optan por un escaño en la asamblea nacional y así poder perpetuarse o iniciarse en el poder, en el poder adquisitivo, en el poder hurtar, en el poder atropellar, en el poder enriquecerse y así sucesivamente desangrar y seguir desangrando un país, una nación rica, bonita y prospera, la niña linda de Suramérica, el sueño inalcanzable de muchos candidatos que nunca pudieron llegar a presidirla, esa fue Venezuela.

Una Venezuela dónde en tiempos de campaña imprimen pendones de más de 80 centímetros y no son 10 ni 20, son centenares por municipios y millares por Estados, y ni hablar a nivel nacional de la movilización de autobuses públicos y privados a una simple concentración de mucho tiempo, de más de una hora, y la entrega de miles de franelas con una consigna política tan vacía y mentirosa, y todavía hay gente que puede creer y confiar y hasta alegres van, pero ¿cómo van?, van sin comida, van sin gas, sin gasolina, con un mísero sueldo y hasta amenazados de perder sus trabajos, si es que a eso se le puede llamar trabajo; ¿de dónde salen estos fondos?, allí les dejo eso.

La salida no son elecciones de una asamblea, que si debemos recuperarla o no, yo pregunto: ¿y cuando la perdimos? Si una vez la tuviste e igual no serviste para nada, la solución es cortar de raíz el problema principal y es esa bendita mentalidad de socialismo que nunca ha aportado nada nuevo ni bueno a nuestro país, sino más bien pobreza, miseria y flojera para muchos.

¿Quiénes han sido los únicos privilegiados con ese socialismo?, nada más que los altos funcionarios del gobierno, desde el presidente con sus ministros, que siempre son los mismos, solo que los rotan. Los militares de alto rango, que ahora no quieren pasar a retiro, al igual que los gobernadores, alcaldes y concejales; no seas tan ingenuo, abre los ojos, esclarece tu mente, piensa, lee, pregunta, investiga, compara, hay tantas alternativas para aprender y darnos cuenta de la triste realidad que hoy vivimos.

Abogado. William García, quien escribe aún en un país donde según, aún hay libertad de expresión.

29 de noviembre de 2020

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