En temporada carnestolenda, comerciantes ofrecen desde una cara, hasta las uñitas de brujas para todas aquellas personas que deseen darle más color y sabor al venidero carnaval deltano, sin embargo, para la mayoría de las personas, “la masa no está para bollo”.

El acceso a los productos para carnaval, solamente es posible si se tiene altos ingresos monetarios; la misma realidad económica obliga a los comerciantes expender sus productos a un precio que cubra sus costos de producción o adquisición.

“La catira”,  propietaria de un local en el mercadito popular de Tucupita, dijo que su mercancía los consigue a un elevado precio y trata en lo posible de ajustarlo al bolsillo, pero aun así, no ha tenido mucha demanda de clientes.

“Aquí tengo pelucas, vestidos, coronas y todo lo relacionado con artículos para usarlo en estos carnavales, los precios varían desde 4 a 8 mil bolívares. Muchas personas no pueden comprarlo porque no tiene dinero, pero hay otros que a pesar de la realidad venezolana, hacen el esfuerzo para disfrazar a sus hijos” dijo la comerciante.

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