El reto de la diputada indígena Kariela Aray: la salud de sus paisanos waraos, aislados en la selva

Kariela Aray trasladó a sus votantes desde la selva de Delta Amacuro hasta Tucupita. Lo ha hecho en una embarcación a motor fuera de borda, un medio de transporte que escaseó en los caños del Orinoco y por lo que los aborígenes reman hasta por cinco días para arribar a la ciudad. El jueves, día en el que se eligió la representación indígena al parlamento de Venezuela, todos ellos han votado por la joven dirigente, que ahora tiene en sus manos la posibilidad de hacer una historia positiva o negativa entre sus similares originarios.

Alexis Medina, un docente jubilado de la comunidad Araguaimujo, manifestó que uno de los principales problemas que afecta a la mayoría de los waraos, es la carencia sanitaria. El servicio de salud se ha dejado abandonar entre la sociedad más vulnerable del Delta: los indígenas. En estas comunidades aisladas están sin médicos, medicinas, ni ambulancias; si hubiera alguna embarcación, la falta de combustible trabaría cualquier movilización.

Medina informó que, debido a esta realidad, la tasa de mortalidad de los waraos ha incrementado. Las muertes apenas las estima en “varios muertos”, porque existen más de 300 comunidades waraos en la selva deltaica. Oficialmente no existe un registro al respecto y a quienes lo han hecho, les han tildado de mentirosos por no presentar pruebas.

Jesús Jiménez se ha referido en varias oportunidades a los señalamientos de mentira en su contra, cuando ha denunciado las defunciones ocurridas en torno a la crisis.

«¿Quieren pruebas? Allí están los cementerios, vamos a los cementerios», ha dicho Jiménez, un médico originario y consecuente dirigente pro derechos humanos en Delta Amacuro.

Algunos de los asentamientos waraos apenas cuentan con una infraestructura sanitaria abandonada, donde no hay medicinas ni personal médico, como sí lo hubo hasta el año 2007. San Francisco de Guayo y Curiapo son las únicas localidades con personal médico, no obstante, el resto está “a la buena de Dios”, como dice Medina y que todos los venezolanos mencionan.

“Uno de los principales problemas que el warao está atravesando es la parte de la salud, porque no hay medicinas en los ambulatorios”, afirmó.

Alexis Medina denunció  que los indígenas actualmente se están enfermando de patologías gastrointestinales producto del consumo de agua contaminada, que toman directamente del río. El delta del Orinoco es el colador final de los desperdicios de la minería legal e ilegal que se lleva a cabo en el estado Bolívar y la zona en reclamación.

Alexis Medina instó a las autoridades oficiales a buscar con urgencia la reactivación y dotación de insumos médicos a los diferentes centros sanitarios que están en el Bajo Delta, para “salvar vida”.

“Necesitamos urgentemente que se reactiven los ambulatorios rurales, para brindarles una atención médica a nuestros hermanos waraos”, dijo.

Las autoridades regionales han insistido- cuando abordan el tema sanitario- que el bloqueo estadounidense les impiden comprar las medicinas y otros insumos para dotar los centros de salud, no solo en el estado Delta Amacuro, sino en toda Venezuela.

Ante esta carencia, los indígenas optan por curarse con medicinas caseras o con ensalmes tradicionales, no obstante, la sabiduría ancestral no ha detenido ni detendrá el avance del VIH y la tuberculosis entre la población originaria, documentado así en diferentes medios de comunicación; se trata de informes públicos.

Compartir contenido