El trato y las condiciones de algunos trabajadores más allá de su pago en comercios de Tucupita

Sin beneficios, con salarios que se devalúan constantemente y con presuntos maltratos de sus jefes,  así es parte de la  realidad de las personas que laboral en los establecimientos comerciales que administran los empresarios asiáticos en Tucupita, según un abordaje entre  dos trabajadores.

Algunos no tienen baños, deben ir a lugares clandestinos a orinar. Si el trabajador pierde un día, no recibe pago alguno.  No importa el tiempo que tenga trabajando con los asiáticos, sus derechos laborales siempre serán vulnerables.

Tanetanae.com recorrió diferentes establecimientos comerciales la mañana del miércoles 21 de abril  para conocer la realidad parte de la realidad por la que atraviesan algunos trabajadores de los comercios asiáticos.

Eduardo, un hombre que  labora en un local que está en el centro de Tucupita, reveló que está cumpliendo con un horario laboral que va de 7:00 de la mañana hasta las 2:00 de la tarde. Si necesita hacer sus necesidades fisiológicas, debe acudir a las cercanías del puente que está a un lado del mercado municipal.

“Ahorita el baño está dañado, por eso tengo que irme hacia los lados del puente cuando necesito hacer mis necesidades”, dijo el señor Eduardo.

En ese comercio solo trabajan dos venezolanos, entre ellos el señor Eduardo, quien también destacó que no tienen  transporte y debe caminar todos los días desde El sector Paloma, hasta en centro de Tucupita. Se trata de un recorrido que demora hasta 1 hora.

A pesar de que labora de lunes a sábado, solo recibe un pago semanal de 8 millones de bolívares, un monto que al cambio en dólares a las 6:20 del miércoles 21 de abril, solo serían 3,1 dólares, tomando en cuenta que la moneda extranjera posee un valor de 2.560.362 bolívares.

Para el caso del ciudadano, no recibe maltratos de sus jefes, aunque en algunas ocasiones, cuando la jornada se extiende, los asiáticos les ofrecen pan con gaseosas, sin pago extra.

No todos corren con esa suerte, Rosa, una señora que también trabaja en otro establecimiento comercial  administrado por asiáticos, reveló que no posee ningún beneficio. Solo percibe un salario de 10 millones de bolívares semanal.

“Cuando están de mal humor lo que hacen es regañar a los empleados, no nos dan nada, si alguien se va sin desayunar, tiene que esperar hasta las 2:00 de la tarde para ir a comer a su casa”, dijo la señora abordada.

Rosa manifestó que hay veces que sus jefes les acreditan comida, pero para que sean pagadas cuando reciban sus respectivos sueldos.

Además de eso, los empleados son “obligados” a borrarles las fechas de vencimiento a algunos productos alimentarios para que puedan ser comercializados.

“Trabajamos en lo que podemos, y es lo único que podemos hacer, si nos quedamos en casa nos morimos de hambre”.

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