El último portero del cine Orinoco: Jesús Díaz

El cine fue la puerta de entrada a otro mundo, a una dimensión desconocida que la televisión pública y la vida en provincias pretendían ocultar.

Fue refugio y liberación, casi un hotel barato, en el que manos y besos se colaban por rendijas que la gran pantalla permitía ocultar. La atención de unos al marco de luz, representaba la oportunidad de otros para saciar sus libertinos cometidos.

En Tucupita hubo dos, Columbia y Orinoco, y ambos cumplieron igual menester. Entretuvieron, divirtieron, ilusionaron y desfogaron deseos y ansias reprimidas. A la vista de todos y a la vista de nadie.  

Cine Columbia

Loris García | Aobonona Eku Publicidad

Jesús Díaz trabajó durante 14 años como portero del Cine Orinoco, fue el último de ellos en trabajar en esa área.

En ocasiones se encargaba de colocar las películas, el llevar tanto tiempo trabajando en la sala, le permitió aprender el oficio de proyectarlas.

Jesús nos cuenta que El Guardaespaldas, fue su película favorita. Además, recuerda con mucha emoción y picardía cuando las mujeres le pedían que las dejara pasar, y el siempre amable se los permitía.

1.- ¿Qué era lo más difícil de ser portero?

JD: Eran los días sábado y domingo, porque iba mucha gente. Una vez hicieron caer la puerta del cine para entrar, y no pude hacer nada, tuve que salirme, ese día pusieron el Agente 007, el cine estaba repleto de gente.

2.- ¿Qué fue lo mejor de ser portero?

JD: Trabajar ahí fue lo mejor. Todavía hay muchas personas que me dicen ¿todavía estas vivo?

A los 16 años trabaje ahí mismo como ayudante de película, aunque no permitían trabajar a una persona con esa edad, yo igual trabajaba porque les decía que era mayor de edad, y ahí trabaje como 6 años, luego me fui a Caracas y cuando regrese de allá fue que inicie a trabajar como portero hasta el día que se proyectó la última película.

Ticket de entrada

 

 

 

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