El Dr. José Ángel Cordobés, secretario de Salud de la república mexicana, llegó muy temprano a su despacho ministerial ese día lunes; tenía unos trabajos atrasados y quería ponerse al día con sus actividades administrativas. Al entrar a su despacho, se dirigió rápidamente hacia la cafetera para tomarse la primera taza de café de la mañana, al pasar frente a su escritorio, vio varios memos y faxes sobre él, pero lo que más le llamo la atención fueron las cifras en rojo que tenían estos documentos. Comienza a revisarlos y a medida que lee los resultados de los reportes epidemiológicos emanados de las secretarias de Salud a nivel estatal, piensa que es algo fuera de lo normal lo que está ocurriendo; las cifras de enfermos por estados indica que se trata de una epidemia y de acuerdo a los síntomas indicados en los reportes, pareciera que fuera una epidemia y de acuerdo a los síntomas indicados en los reportes, pareciera que fuera una epidemia de gripe o catarro común.

Llama a su secretaria y le ordena convocar con urgencia el consejo asesor en materia de salud. Toma el teléfono y comienza a llamar a los secretarios de Salud de todos los estados donde se han presentado los casos de influenza gripal, para conocer las medidas sanitarias que han tomado para controlar esta epidemia. Mientras espera la llegada de los miembros del consejo asesor, enciende el televisor y busca el canal CNN en español, para ver si hay alguna noticia de otros países que estén presentando este problema de influenza gripal.

El consejo asesor de la secretaria de Salud, formado por 12 prominentes miembros, hombres y mujeres que se han destacado en las diferentes ramas de la medicina, miembros de número de la academia mexicana de medicina. Este consejo asesor fue creado para asesorar al secretario de Salud, en aquellas situaciones o casos que afecten la salud del pueblo mexicano. Los miembros presentes en la reunión, tenían una carpeta en mano donde reposaban todos los reportes epidemiológicos enviados por los secretarios de Salud de los estados.

La primera observación que destacan es que los estados más infectados por la influenza gripal son los que limitan con las fronteras de los Estados Unidos, como son: Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, para luego dirigirse la infección hacia México central, a través de los estados: Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Aguas Calientes, Querétaro, Hidalgo, Veracruz y Distrito Federal, donde hay casos confirmados y en los estados Oaxaca, Colima, Jalisco y Sinaloa, hay casos sospechosos de la epidemia gripal.

Uno de los epidemiológicos le pregunta al secretario de Salud:

-¿Ya detectaron que tipo de virus es el causante de esta epidemia?

-No, un equipo de investigadores está trabajando en ese campo, responde el secretario de Salud.

Otro de los asesores pregunta:

-¿Algún otro país ha informado de una situación parecida a la nuestra?

En ese momento entra la asistente del secretario de Salud, le informa que tiene una llamada urgente del ministerio de Salud de Canadá. El secretario de Salud, sale a atender la llamada. Al poco rato regresa y les dice a los asesores:

-El secretario de Salud de Canadá, me acaba de informar que un turista canadiense que estaba de vacaciones en Veracruz, llegó infectado de gripe porcina, pero de acuerdo a los análisis el virus infectante no es de la cepa H1N1, es una mutación de este virus de la forma AH1N1; es una nueva cepa, que es altamente contaminante. Además se han presentado otros casos en Nueva Escocia, Columbia Británica, Bruns Wick y Alberta, reportándose varios casos entre leves y graves.

Entra nuevamente la asistente y le dice al secretario de Salud, que tiene una llamada urgente de la secretaría de Salud de Estados Unidos.

Al rato regresa e informa que en Estados Unidos se ha presentado un caso de fiebre porcina en la ciudad San Diego, California; el vector infectante es una nueva cepa que ha mutado a partir de la cepa H1N1, También se han detectado casos sospechosos en los estados de Texas, Kansas, Nueva York, Ohio, ocurriendo el primer deceso de un infante en el estado de Texas.

El consejo asesor en materia de salud, elabora una serie de recomendaciones para ser presentadas ante el presidente de la República Mexicana y su gabinete ministerial, entre ellas, decretar el estado de emergencia nacional por epidemia gripal, que si no se controla a tiempo puede causar daños irreparables a la población.

El secretario de Salud, llama inmediatamente a la secretaria del Interior para una reunión urgente con el presidente de la República Mexicana, para informarle de la emergencia epidemiológica que se está desarrollando en el país. Llama vía telefónica a todos los gobernadores de los estados infectados, para que lo mantengan informado de la evolución de la epidemia de influenza gripal. Al mismo tiempo hace una llamada a la Organización Mundial de la Salud, para informarle de la epidemia de influenza gripal que está desarrollándose en la República Mexicana.

Antes de salir hacia el palacio presidencial, el secretario de Salud recibe nuevos reportes donde confirman el deceso de varias personas como consecuencias de la influenza gripal, la información viene de los estados: San Luis Potosí, Hidalgo, Querétaro, y de manera alarmante de ciudad de México, la propia capital de la República.

El secretario de Salud presenta un informe detallado y pormenorizado ante el presidente, sus asesores y los secretarios de los despachos ejecutivos y plantea como propuesta que se declare el estado de emergencia nacional, se le informa a la población de la epidemia que está asolando al país y las medidas que está tomando el gobierno para combatir esta influenza gripal.

Viendo la gravedad de la situación, el presidente junto con sus asesores y secretarios ejecutivos, comienzan a analizar la problemática para tomar las decisiones pertinentes. Comisionan al secretario de Información de la presidencia, para que convoque con la urgencia necesaria a los directores de los medios de comunicación audiovisual y radiofónico, para que cooperen en la campaña informativa que debe comenzar de inmediato, dirigida a informar y orientar a la población en cuanto a las medidas sanitarias que deben asumir para evitar el contagio y propagación de la gripe porcina.

En cadena nacional de radio y televisión, el presidente se dirige a la nación, para informar, orientar y establecer las recomendaciones que deben seguir los ciudadanos para evitar el contagio y propagación de la gripe originada por el virus AH1N1. Las recomendaciones que comenzaron a transmitirse por la cadena de radio y televisión, la prensa escrita, carteles, trípticos y otros, fueron las siguientes:

– Mantenerse alejados de las personas que tengan una infección respiratoria.

– No saludar de beso ni de mano (salvo que se trate de familiares y conocidos cercanos que no presenten los síntomas).

– No tocarse la cara, en particular las zonas donde las mucosas están expuestas (los ojos, la boca, el interior de la nariz, el interior de las orejas).

– No compartir alimentos, vasos ni cubiertos.

– Ventilar y permitir la entrada de sol en la casa, en las oficinas o en cualquier lugar cerrado.

– Mantener limpias las cubiertas de cocinas y baños, las manijas y barandales, así como los juguetes, los teléfonos o los objetos de uso común.

– En caso de presentar un caso de fiebre alta de manera repentina o presentar simultáneamente los siguientes síntomas: tos, dolor de cabeza, dolor muscular y de articulaciones, acudir de inmediato al médico o a la unidad de salud más cercana.

– Abrigarse y evitar cambios bruscos de temperaturas.

– Comer frutas y verduras ricas en vitamina A y vitamina C (zanahoria, patilla, guayaba, naranja, mandarina, lima, limón, y piña).

– En caso que no tenga acceso a los alimentos mencionados, consumir suplementos alimentarios de vitamina C y vitamina D.

– Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón (aunque el jabón no ejercerá ningún efecto químico sobre las partículas del virus, estas se eliminarán de las manos por la acción física de frotarse las manos con agua y jabón).

– En oficinas, Call Center y cibercafés, limpiar teclados y ratones de las computadoras con alcohol para desinfectar y evitar una posible propagación del virus, sobre todo si han sido utilizado en las últimas horas o si lo utilizan muchas personas durante el día.

– Desinfectar cerraduras de puertas y pasamanos de lugares públicos con hipoclorito de sodio.

– Evitar exposición a contaminantes ambientales.

– No fumar en lugares cerrados, ni cerca de niños, ancianos o enfermos.

Al darse la alarma, cientos de personas hacían colas en los centros de salud para solicitar atención médica y las vacunas antigripales, conocidas como Oseltamivir y Zanamivir, con las cuales el gobierno trataba de contener la propagación del virus AH1N1.

Otra de las medidas tomadas por el gobierno mexicano para evitar el contagio de una mayor población, fue la suspensión de las actividades escolares desde la preparatoria hasta el nivel universitario, como también, la suspensión de los juegos de futbol, beisbol, los actos en sitios cerrados o de gran aglomeración de personas.

Todas las fuerzas vivas del país participaron, unieron esfuerzos y recursos para combatir esta epidemia de gripe A, que le estaba causando un gran daño a la economía de la República Mexicana, de manera especial a la industria del turismo, una de las principales fuentes de ingreso que tiene el país.

 

 

 

 

 

 

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