El Dr. Joao Do Sousa, profesor titular e investigador de la universidad de Sao Paulo, su campo de investigación estaba dirigido de los factores que influyen en la transmisión de cepas virales entre seres humanos y animales, trabajo este que había merecido el reconocimiento a nivel mundial, había participado por invitación del gobierno venezolano, en los estudios de los factores endógenos y exógenos en la transmisión del dengue, un brote de epidemia que se había presentado en algunos estados de ese país, estudio que permitió controlar la enfermedad por las autoridades sanitarias. Ese fin de semana se encontraba en la ciudad de Bahía, visitando a uno de sus hijos que vivía con su familia y trabaja en la universidad de ese Estado. Recibe una llamada del secretario de Salud, quien le informa que debe presentarse al ministerio el lunes a primera hora.

El Dr. Juan Antonio Ángel Valdez González Capetillo, se encontraba en su casa de playa en Veracruz, a pesar que había venido a descansar de todo el duro trabajo que había tenido en semanas anteriores, como consecuencia de la epidemia de gripe A que estaba azotando el país, como miembro del grupo de asesores del secretario de salud, en sus manos tenia y estaba analizando los últimos informes recibidos de todos los Estados que habían reportado casos de contagio de la gripe porcina. Los resultados que estaba analizando eran alentadores, ya que había disminuido considerablemente el nivel de propagación y contagio entre la población, la alerta y las medidas tomadas por las autoridades sanitarias estaban comenzando a dar resultados positivos. Como consecuencia de esta emergencia, había tenido que disminuir su actividad docente como profesor titular en la universidad Autónoma de México, para dedicarle más tiempo al trabajo investigativo relacionado con el estudio hematológico de los virus en el torrente sanguíneo, a través del microscopio electrónico, para buscar algún tipo de antídoto o vacuna que permitiera combatir al virus de la gripe A. Su último trabajo sobre el virus de la gripe aviar, había tenido un gran reconocimiento a nivel del mundo científico. El sonido del teléfono celular lo saca de sus reflexiones y contesta inmediatamente la llamada:

-¡Hola, Dr. Valdez! ¿Cómo está usted? Me va a disculpar por molestarlo en su descanso, que lo tiene bien merecido, ¿recibió los últimos reportes que le fueron enviados? Le dice el secretario de salud. Del gobierno mexicano.

-Hola Dr. Cordobés, ¿Cómo está? ¿Cómo le ha ido? Si, precisamente en estos momentos los estoy revisando y analizando. Le responde el Dr. Valdez.

-Dr. Valdez, lo estoy llamando porque necesito que se presente al despacho de la secretaria de salud, el lunes a primera hora de la mañana; aquí le informare cuál es su nuevo destino. El secretario de salud, se despide y corta la llamada.

El Dr. Ichiro Aoito, profesor titular de la universidad de Osaka de Japón, era ingeniero en Electrónica; su campo de investigación estaba dirigido al estudio del virus informático, creación, estructura y su influencia en las empresas de carácter económico; su último trabajo en este campo, había merecido una buena crítica en el campo internacional. Lo llama el director de ciencias para que se presente el lunes a primera hora en su despacho.

El Dr. Bob Watson, se encontraba en su oficina revisando los últimos informes que le habían llegado acerca de la pandemia mundial que había causado el virus AH1N1, a nivel mundial. Recibe una llamada de la secretaria de salud de Estados Unidos, que le informa que debe presentarse el lunes a primera hora en su oficina, donde recibirá instrucciones acerca de su nuevo destino.

La Dra. Mónica Mckense, se preparaba para salir a pasar el fin de semana con un grupo de amigos en las cabañas vacacionales ubicadas a las orillas del Lago Ontario, donde descansaría del intenso trabajo que había tenido en las semanas anteriores, como consecuencia de la pandemia mundial que había causado el virus AH1N1. Como directora del centro de investigaciones virales, en Quebec, Canadá, había desarrollado una teoría acerca del vector de transmisión del virus de la transmisión del virus de la gripe porcina, entre cerdos y humanos; dicho trabajo le había merecido muchos elogios por el mundo científico. Cuando estaba a punto de salir de su casa, recibe una llamada de la secretaria de salud, donde se le informa que debe presentarse el lunes a primera hora antes el secretario de salud.

Ese fin de semana Londres estaba más húmedo que de costumbre. El Dr. Walter Thompson está en su apartamento leyendo las ultimas revistas médicas que tenía acumuladas, ya que el ajetreo y el trabajo intenso de las últimas semanas, no le habían permitido ponerse al día con las informaciones procedentes del mundo científico. En una de estas revistas había salido un trabajo de él, titulado: “Desarrollo de la espectrografía de resonancia magnética nuclear, para determinar la estructura tridimensional en cepas virales”. Dicho trabajo le había merecido ser postulado al Premio Nobel de Química, ante la Academia de ciencias en Estocolmo, Suecia. A través de su celular recibe un mensaje de la secretaria de salud del Reino Unido, de presentarse el lunes a primera hora, ante el despacho del secretario.

El Dr. Otto Gerhart se encontraba en el laboratorio de investigaciones virales, adscrito a la universidad de Berlín, Alemania, donde laboraba como Profesor titular en el área de investigación. En su último trabajo había desarrollado unas teorías sobre el proceso de las reacciones químicas en el virus de la gripe aviar, mediante las cuales se ha podido entender los mecanismos de contaminación de este virus, con lo cual se había elaborado un mecanismo de defensa en las aves contra este virus, que había provocado una alerta 5 por parte de la organización mundial de la salud. En ese momento recibe un fax de parte del ministro de salud, del gobierno federal, de presentarse el lunes ante el despacho del ministro.

La Dra. Evalyn Marthinson, jefe de investigaciones de los laboratorios “Nuverti”, ubicado en Estocolmo, Suecia. Este laboratorio había prometido tener una vacuna contra el virus AH1N1, a partir del mes de Julio 2009, pero hasta el momento había sido imposible obtener resultado alguno, por una serie de inconvenientes que se habían presentado a nivel del análisis de la estructura genética del virus, como también por lo cambiante e inestable de estas cepas virales. En estos momentos se encontraba concentrada en determinar la secuencia genética en cepas virales H1N1, H2N1, H1N2 y su correlación con las cepas virales del grupo A. Recibe una llamada por el teléfono interno del director general del laboratorio, para que pasara por su despacho a la mayor brevedad posible.

Una pertinaz lluvia caía sobre la ciudad de Paris, Francia. El Dr. Henri Simón, estaba en su apartamento revisando unos informes de la universidad La Soborna, donde era Profesor titular e investigador Emérito de la institución. Su trabajo investigativo estaba basado en el “Estudio de la Propiedades Catalíticas en Cepas Virales”. Con los casos de gripe A, que se habían presentado en Francia; había jugado un papel muy importante en la investigación que se llevó a efecto para combatir a este virus, controlándolo para evitar la contaminación y contagio de un mayor número de ciudadanos. Sus trabajos en el campo viral le habían merecido el reconocimiento de otras instituciones, no solamente en Francia, sino también en toda la comunidad europea y centros investigaciones de otros países.

La Dra. Nadina Coetzet, había nacido en una pequeña ciudad, llamada Durban, en Suráfrica, ubicada al este del país, a las orillas del Mar Indico. Paso unos años haciendo el pregrado en la ciudad del cabo, cuando fue a cursar su doctorado tuvo que mudarse para la ciudad de Johannesburgo, donde vivía y laboraba como Profesora titular en ese centro de educación superior. Se había especializado en el “Desarrollo de Mutagenesis en cepas virales”; su participación como coordinadora del grupo científicos que participaron en el control de la fiebre aviar, que había azotado a todo el Continente Africano, le había permitido ser reconocida a nivel mundial como una autoridad en el campo viral. Recibe una llamada del ministro de salubridad, que le participa que debe presentarse a su despacho el lunes a primera hora.

El Dr. Patrick Goulding, jefe del Departamento de Investigaciones de la universidad del Melbourne, en Australia, prestigios especialistas en control de enfermedades virales, producidas por la mutación del material genético. Sus trabajos de investigación relativos a la gripe A, conocida comúnmente como gripe porcina, habían sido de gran importancia para controlar la enfermedad en muchos países de los cincos continentes. Recibe una llamada de la secretaria de salud pública, del gobierno federal, para que se presente el día lunes en el despacho del ministro.

La secretaría general de la organización mundial de la salud convoca a una reunión al comité de emergencia de la organización, donde informa que todos los científicos e investigadores de diferentes países miembros, habían respondido de manera positiva al llamado de la organización; pronto estarían llegando a la sede de la OMS, para trasladarlos al centro de investigaciones que se tenía dispuesto para que comenzaran a realizar su trabajo de investigación, en función de lograr a la mayor brevedad posible una vacuna para controlar al virus AH1N1, o gripe A, como la había bautizado la propia organización. Asimismo, informó que el coordinador general de este equipo interdisciplinario, era el director general adjunto.

 

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