Corte de palmito|foto de archivo web.

La empresa palmitera y tomatera Tiquire Flores se adueñó de una extensión considerable de tierras en Delta Amacuro en 1990, cuando  la explotación de la palmera denominada Manaca de la que se extraía el palmito estaba en su máximo apogeo.

A medianos de los 90´s el precio de un cogollo de palmito era de 100 bolívares, a diez popeyos  en el 2017.

En los caños Jokabanoko, Joabanoko, detanoko, Atoibo, Diarukabanoko, el caño pajarera, y el río principal Araguao hasta el Atlántico se observaban arboles marcados con pintura roja, indicando así que la zona era de un “privado”.

Este sector comprende la totalidad de la parroquia Manuel Renaud, en lo más profundo de la selva deltaica.

Hasta muy entrado el siglo XXI, el cogollo fue un plato exquisito en la gastronomía del warao, en Delta Amacuro.  Este mismo producto, al ser enlatado, o expendido en restaurantes, presentaba precios altisonantes.

Era comprado a 100 bolívares en las comunidades indígenas y finalmente vendidos ya enlatados hasta en 12.000 bolívares (2003) en los abastos de Tucupita y las grandes urbes de Venezuela y el mundo.

Este monto sería en la actualidad cercano a los 12 millones de bolívares, si le colocáramos los tres ceros que tenía la moneda venezolana a inicios de la década de los 90`s.

La tala indiscriminada destinada a la venta a precio de regalo, terminó por destruir al medio ambiente en el Delta.

Estudios científicos aseguran que repoblar la selva con matas de palmito implicará veinte años para que exista en cantidades similares a las que había en 1990. Este dato puede estar errado. Han pasado 27 años y la selva deltaica apenas muestra algunas matas en las orillas de los ríos en el 2017.

Según Pedro Martínez, educador con más 15 años asistiendo a las comunidades waraos, cada cortador podía traer consigo 200 cogollos diarios, y en un caño, laboraban entre 25 a 30 cortadores.

Si cada trabajador cortaba 200 cogollos diarios y laboraban cinco días a la semana, podía acabar con 4.000 cogollos al mes.

Si a  este mismo número le adosamos a los 30 cortadores, estos podían arrasar con 120.000 cogollos al mes.

Los números son sorprendentes, y solo atribuye al Bajo Delta la gran riqueza que poseía, riqueza que se acabó por la capacidad destructiva de la empresa privada.

Tiquire Flores era presidida por Rafael Ramírez (Psuv), actual representante permanente de Venezuela ante la ONU, fue Ministro de Petróleo y Minería (julio de 2002-septiembre de 2014), Presidente de Pdvsa (noviembre de 2004, septiembre de 2014), Ministro de Relaciones Exteriores (desde septiembre a diciembre de 2014).

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