Lizeta Hernández, gobernadora de Delta Amacuro, participa en un programa de radio el 29.04.2020 por la tarde / Tanetanae.com.

Los retornados a Venezuela desde Trinidad y Tobago, que no fue más que una deportación, denunciaron aguardar por una prueba de la Covid-19 para constatar si se quedan 15 días o no, en aislamiento. Han advertido estar bajo múltiples anormalidades. Esta semana la gobernadora Lizeta ha desmentido a los detractores del partido de gobierno, mientras los waraos han iniciado una campaña virtual contra alias «duglita», a quien señalan de haber asesinado a un indígena.

Douglas Oswaldo Fuentes Tamaronis, alias «duglita», fue reportado como muerto el pasado 23 de septiembre por la noche. Su defunción fue desmentida en una publicación de Facebook, el 24 de septiembre sobre el mediodía. Él está en la cárcel de Guasina, cumpliendo parte del proceso judicial por ser señalado de haber asesinado a Gerardo Cardona, el pasado 13 de septiembre. Hay temor de que el mismo quede en libertad por las engorrosas trabas legales que estarían imponiendo desde la fiscalía del Ministerio Público. Las autoridades aborígenes de la región se han desentendido.

Pero los waraos han iniciado una férrea campaña a través de las redes sociales, en la que exigen justicia. Esta iniciativa apenas inició la noche del 24 de septiembre y va cobrando más fuerza. Los aborígenes vinculan a Fuentes Tamaronis con altos funcionarios de la administración pública.

Más de 80 venezolanos fueron deportados desde Trinidad y Tobago el pasado fin de semana. Ahora están en Tucupita, la capital del estado Delta Amacuro. El jueves han denunciado estar «viviendo lo peor» en la escuela granja artesanal, donde fueron alojados. Advierten que las condiciones en las que están, son inhumanas. Todos aguardan por una prueba de Covid-19 para finalmente determinar si se van o no a casa, hay personas de diferentes estados del país. Revelaron que, en medio de esta realidad, les estarían cobrando en dólares por dejarlos ir. No están comiendo ni durmiendo bien.

Lizeta Hernández, gobernadora del estado Delta Amacuro, desmintió esta semana a los detractores del partido de gobierno, a quienes desde ya llaman traidores. Se ha referido al «hombre con la biblia bajo el brazo», quien usaría el nombre de Dios para mentir y así lograr llegar al poder, para «apetencias personales». Hernández dijo estar esperando todavía por unos camiones de comida que el «hombre con la biblia bajo el brazo» habría prometido. A los dirigentes que lo acompañan también los ha desmentido.

 

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