Según los funcionarios públicos a cargo de la bomba Texaco, el servicio mejoró ostensiblemente los últimos meses.

“Es extraño que haya colas y cuando las hay, los vehículos circulan con bastante rapidez, esperando poco tiempo para poder surtirse”, afirmaron.

“Desde que la alcaldía de Tucupita, cuatro meses atrás tomó el control de la estación, mejoró en términos generales, minimizando las enormes hileras de vehículos, al punto que ya casi no existen. Otro detalle a acotar es que el número de incidentes se redujo casi a cero, siendo una de las bombas mas tranquilas del estado”, manifestaron.

Con el ingreso de unos 400 vehículos diarios en promedio, abren normalmente a las 6 am y cierran a las 6 pm, con bastante fluidez. “Las personas han tomado conciencia”, dicen.

Cuando tienen suficiente combustible, sobre el mediodía no queda ningún vehículo en espera, espaciándose el ingreso de carros a la estación.

Un trabajo científico habría conducido a un marco de notable eficiencia. Los técnicos del gobierno ajustan la existencia de vehículos, el número de la placa, y el horario y días de la semana, encontrando un balance dinámico, que redunda en beneficio de la ciudadanía. “Aun puede mejorar, pero funciona aceptablemente”, fue su opinión.

La supervisión de la Texaco, corre íntegramente a cargo de la alcaldía de Tucupita, por órdenes del alto mando militar y de la gobernadora del estado Dra. Lizeta Hernández, incorporando gran parte de su personal en las tareas de orden y control.

La alcaldesa Loa Tamaronis en persona, visita a diario la bomba para garantizar que los deberes se cumplan. “Es una fija, todos los días nos visita, si no lo hace es que algo le pasa”, finalizaron.

 

 

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