En fotos: niños durmiendo hacinados en un cuarto improvisado tras los embates de la lluvia, la realidad que Lidia Flores quiere cambiar

Lidia Flores pronto desalojó a sus cuatro nietos de sus cuartos y los acobijó en un lugar donde en alguna oportunidad fue una panadería familiar. Mientras todos se resguardaban, la lluvia arreciaba y la brisa arrancaba  con furia los techos de zinc de sus casa, en la avenida Arismendi de Tucupita.

Todavía bajo la lluvia, Lidia y su amiga, las dos adultos mayores , movieron cuantas pertenencias pudieron sus fuerzas. No pudieron con mucho; apenas algo de ropa y un colchón desgastado por lo viejo que está. La lluvia seguía acrecentando el sufrimiento. Los niños querían ayudar, pero los esfuerzos fueron en vano.

La ventolera removía el techo de zinc de aquella casa que está en la avenida Arismendi, frente a las casas de madera, que fueron construidas por mano de obra trinitaria.

La lluvia que cayó la tarde del miércoles damnificó a una familia de 6 personas; la mayoría apenas niños. El agua caía como piedritas sobre su techo, los ensordecía. Ellos vieron volar varios zinc.

Una vez que escampó, en la casa de Lidia Flores no. El sufrimiento había quedado. Ella llamó a los bomberos y- por fortuna- atendieron al llamado. Al rato llegó una cuadrilla de funcionarios, que ayudó a mover parte del techo…lo que había quedado de él. Pero nada que igual.

El miércoles por la noche han tenido que dormir por el suelo y en una  cama húmeda. Todos hacinados en tiempos de coronavirus.

Lidia Flores acudió a la ayuda del constituyentista Jesús Hidalgo, pero este no concretó nada. Esta vez solicita la cooperación de la gobernadora Lizeta Hernández, para que los apoye con láminas de zinc y algunas vigas.

«Los colchones no son tan importantes como el techo, pero queremos zinc y algunas vigas. Anoche  no dormimos, por favor Tane tanae, ayúdanos a que sepan lo que estamos sufriendo», dijo Lidia Flores.

Compartir contenido

Vamos a encontrarnos en Telegram https://t.me/Tanetanaedelta