Eulio Sandoval Martinez con el inmortal Gustavo Rodriguez

Eulio tiene una grandiosa cualidad: nunca aburre. Lo hemos oído desde siempre, desde nuestra más tierna infancia, y si nos apuran, la cadencia y ritmo de su voz resultan tan familiares, que nos parece haberlo escuchado desde tiempos inmemoriales, desde antes de nacer. Así de significativa es su presencia entre nosotros a lo largo de la segunda mitad del último siglo y en la segunda década del actual.

Su signo vital está indisolublemente ligado a un ente que significo nuestro primer atisbo de tecnología comunicacional masiva: la radio. Casi desde sus inicios le impuso la impronta del humor, la natural, genuina y espontánea alegría dejando una huella perdurable en las futuras generaciones de radiodifusores.

Sorprenden su memoria infinita, sus recuerdos infalibles, la enunciación precisa de fechas remotas y complejos nombres cuyos apellidos parecen derivar de oscuros trabalenguas. Es increíble, el tiempo ha transcurrido, la ciudad ha cambiado, el mundo ha crecido, y el sigue aquí, incólume, invariable, integro, como los gigantes de piedra de la isla de Pascua, preservando las artes clásicas de la radio y perpetuando una escuela cuya única orientación, dirección y sentido es el sentir de nuestro pueblo.

Eulio es radio popular, es Billo’s y Melódicos, complacencias e hipismo, en fin, es botón y muestra de la cualidad más característica e importante de la radio: el entretenimiento.

Hoy en día, con un marcapasos, un estilo de vida riguroso y prudente, una fama construida a pulso y un historial de leyenda sigue exigiéndole a su voz granulada, festiva, altisonante y potente los mismos registros, el mismo empuje que durante 47 años ha constituido nuestro mayor deleite.

Antes en Radio Tucupita, ahora en Deltanisima, sigue siendo el mismo Eulio de siempre, el que logra disparar emociones crecientes, determinadas a incentivar aun más el amor que sentimos por la radio, sin aburrimiento alguno incluso después de haber celebrado las bodas de zafiro y estando a punto de celebrar las de oro, gracias y a través de él.

Hay Eulio para rato, que así sea.

Post data: el día de la entrevista que dio pie a esta nota lo acompaño el buen amigo Onan Ochoa, otrora locutor de radio Tucupita y del noticiero más sintonizado del país, el de radio Rumbos, quien siempre, por fin de año nos dispensa una agradable visita. Ambos fuimos comparseros de Eulio, ambos nos sentimos orgullosos de ello.

 

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