Víctor Carvajal, mejor conocido como “Pájaro Azul”, desapareció hace 5 años.

Una triste mañana de mayo de 2014, a las puertas de su casa de la urbanización Raúl Leoni I de Tucupita, abordó el Chevrolet Spark de color gris, propiedad de su hijo, un funcionario de Politucupita, para cumplir con su rutina diaria, taxear.

Fu lo último que se supo de su persona. Atrás quedaron casi 60 años de existencia, su señora esposa, 30 años menor, y los tres hijos fruto de esta última relación.

Nunca más volvió a movilizar sus cuentas de empleado de la gobernación de Delta Amacuro y de salud nacional, ni llamó a nadie, ni nadie lo vio, ni alguien vio a nadie parecido, en fin, se lo tragó la nada.

El carro jamás apareció, y su compañera de vida padeció horrores en compañía de sus hijos hasta que un buen día le traspasaron los cargos y pudo al menos tener un alivio.

No hubo pistas, ni rastros, ni huellas, ni trazas que activaran una pesquisa policial; quien conoció de su última ubicación ha sabido guardar el oscuro secreto.

Desde entonces, cada año por este mes lo recordamos con la esperanza de que a alguien le remuerda la conciencia y cuente lo que realmente sucedió.

Su familia se lo agradecerá y la sociedad también.

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